EL CANDILNÚMERO 88 ANNO IV
PRIMERA CLARIDAD
Recientemente Zanahorio Trump ha
aprobado el cambio de nombre del lago Ontario, mitad yanqui, mitad
canadiense, en represalia contra el gobierno de este último país
por atreverse a responder con aranceles a los que Zanahorio les puso
antes. Desde ese momento, inmortalizado días después por Google, el
lago se denomina “Lago América” como cabía esperar de un
soberbio melómano como Zanahorio.
Es democrático todo lo que hace y dice
un dirigente elegido democráticamente, aunque se comporte como un
tirano o un niño malcriado. Como siempre, una vez jurado el cargo,
el resto de la población ni pincha ni corta por respeto a la
democracia y a las represalias del líder democrático.
El diputado Figaredo exige la caza de
los inmigrantes que, según muchos, han invadido Ceuta, una ciudad
autónoma españolísima, como dijo la ministra Robles, de la que
muchos de sus actuales defensores nunca se habían preocupado hasta
ese momento, como el gran timonel Aznar, que visitó el lugar para
exigir la vuelta a su país de todos los migrantes, soliviantar los
ánimos y denunciar la inacción gubernamental, cuyo comportamiento
siempre es discutible con mayor o menor razón según la afinidad de
cada cual. De paso, también para arañar algunos votos. Otros
llegaron al enclave a bordo de sus yates y saludaron a los curiosos
como si fuesen grandes descubridores. Solo faltó por acudir a Ceuta
Don Pelayo, si realmente existió; aunque no faltó su descendiente
Abascal.
Todos estos comportamientos también
son democráticos, pues sus actores han sido elegidos
democráticamente; aunque puedan parecernos despreciables,
bochornosas o erróneas. Desde que ejercen su cargo democrático,
solo nos queda oír, ver, callar o gritar (según gustos) y abrir los
brazos como gesto de escándalo o resignación.
Dentro de unos días se celebrará en
la capital una carrera de Fórmula 1 en el maravilloso nuevo circuito
construido por Comunidad y Ayuntamiento sin coste alguno para los
madrileños. ¡Un orgullo para todos! Sin embargo, siguen
celebrándose competiciones en el viejo Jarama. ¿No podrían haberlo
actualizado para ahorrar un poco, o se trata, como otras veces, de
hacer negocio a costa de casi todos? IFEMA, organismo dependiente de
la Comunidad, asumirá los gastos de construcción -entre ochenta y
cuatrocientos millones de euros- que realizará una UTE de empresas
-Acciona y Eiffage-; de modo que, tal y como dijeron el alcalde y la
presidenta autonómica, ¡no nos costará ni un céntimo a los
madrileños! El hecho de que el presupuesto de IFEMA provenga de la
Comunidad es un asunto menor, secundario o... casual. Es posible
que, tras los diez años de contrato con la organización del mundial
de F1, el circuito pueda resultar una ruina para sus organizadores y
valedores como ya sucedió en Valencia, gobernando el mismo PP; pero
será una ruina para IFEMA, no para los madrileños. ¡Es una trampa
magnífica!
Los abusos, las mentiras, las chapuzas,
incluso los delitos, dejan de serlo, cuando los realiza un
representante público elegido democráticamente; porque este hecho,
la elección democrática, faculta al elegido para realizar cualquier
acto y adoptar cualquier decisión por aberrante, estúpida o ruinosa
que sea. Todos sus comportamientos, todas sus leyes, todas sus obras,
todas sus palabras, todas sus maniobras, todas sus compras, todos sus
movimientos, son democráticos; por tanto, dado que hemos votado
democracia, debemos apoyarlos, porque es lo que queríamos; y, en
caso de llegar a juicio por sus abusos, ahí están los jueces para
juzgar democráticamente..
Aquí terminan las explicaciones sobre
un asunto que está suficientemente explicado.
¡Chao, pescao!
P.d.- Los convocantes de las manifestaciones en todo el país en defensa de Ceuta calculan dos millones de participantes, de buenos ciudadanos. Se escucharon gritos a favor de la españolidad ceutí y en contra del gobierno socialista. Curiosamente, no se escuchó ninguno contra el gobierno o el rey marroquíes, los responsables finales de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. Si los dos millones que se manifestaron son verdaderos españoles, ¿qué son los cuarenta y ocho restantes que no lo hicieron? ¿Marroquíes?
PRIMERA CLARIDAD BIS
Hace unos días todas y todos conocimos a MariCarmen, una señora de 87 años desahuciada de su vivienda por orden judicial tras denuncia del fondo buitre -que afirma ser "una simple empresa familiar (fondo buitre debe tener connotaciones negativas para el negocio)- que la compró y que le había subido el alquiler de 500 a 1650 € mensuales, cuando cobra una pensión de 1350; aunque la empresa ha negado estos datos por "no ajustarse a la realidad". Al cuarto intento, valientes policías nacionales lograron sacarla de la vivienda -veinticuatro furgones policiales se reunieron en el lugar según la prensa- en la que llevaba viviendo setenta años, pues "la empresa familiar se negó a alcanzar acuerdo alguno que la permitiese seguir viviendo en ella". De hecho, la concedió menos de una hora para recoger sus pertenencias. Para no ser un fondo buitre, se comporta con ninguna humanidad. El negocio es lo primero debe ser su lema. MariCarmen abandonó su hogar en una ambulancia camino del hospital por un cuadro de agotamiento severo. Los valientes policías nacionales, siguiendo órdenes suponemos, se presentaron dos horas antes de la fijada por el juzgado para realizar el desahucio a fin de evitar, seguimos suponiendo, altercados públicos. Sin embargo, el Sindicato de Inquilinas -que llevaba defendiendo a la víctima desde el principio- y otros ciudadanos anónimos habían montado un campamento la noche anterior en los alrededores de la vivienda para impedir el desalojo. Como cabe imaginar, hubo gritos, protestas, tensión y mucha frustración. Una vez más la fuerza legal derrotó al más débil que, en estos casos, puede evolucionar a delincuente por "obstrucción a la justicia". ¡Menuda broma! Una justicia que defiende el derecho al negocio antes que el derecho constitucional a la vivienda, pues MariCarmen pagaba puntualmente su alquiler. Lo que es, o debería ser, ilegal es la subida abusiva -e intencionada- de los arrendamientos para poder echar a los inquilinos por impago. Es una maniobra tan burda que hasta un juez, siempre que sea imparcial o no tenga pisos alquilados, debería denunciar y castigar. Veinticinco mil quinientos desahucios se produjeron el año pasado en un país tan desarrollado como el nuestro. Debemos seguir suponiendo que algunos, o muchos, de los inquilinos desalojados eran culpables de residir en viviendas que sus caseros querían convertir en pisos turísticos, negocio más lucrativo que un simple alquiler. Fallan los controles por insuficientes o por interesadamente inexistentes. Fallan todas las administraciones por ideología, indiferencia o desinterés. ¿Para qué nos sirve una autoridad que no protege a los ciudadanos, a sus votantes?
Por la tarde, miles de ciudadanos anónimos se congregaron en la calle Martínez Campos, frente al ático que compró la Comunidad para "oficinas y luego para residencial temporal de autoridades", pero "no era para la frutera ni ella sabía nada del mismo por más que circulasen vídeos en los que se la puede ver visitándolo y haya terminado admitiendo que era una idea que no le parecía mal", con llaves en la mano y coreando el eslogan: "El ático para MariCarmen". Por supuesto todos y todas eran unos peligrosos ultraizquierdistas enviados por el traidor Sánchez. Después se repitieron las concentraciones en otras ciudades del país, pues se trata de un problema nacional, lo que demuestra el gran poder de convocatoria del citado Sánchez.
El día veinticinco del corriente la empresa familiar propuso al ayuntamiento capitalino "poner a disposición de la Empresa Municipal de la Vivienda y los Servicios Sociales municipales la vivienda enajenada a fin de resolver la situación en el menor tiempo posible y, también, con el menor perjuicio posible a la desahuciada". Sin embargo, poco después el ayuntamiento la rechazó porque, al tener una hipoteca la vivienda, no cumplía los requisitos exigidos por los organismos citados.
Tras este último movimieneto -chusco y tardío- de la empresa familiar cabe preguntarse por qué continuó con el desahucio y no evitó sufimientos a la inquilina y tanta indignación a la ciudadanía. También cabe preguntar si dicha iniciativa de la empresa se debe a la contundente, e inesperada, reacción de los ciudadanos, es decir, si no se debe a que los responsables de la empresa familiar se han asustado o acongojado ante la reacción desatada por un desahucio, injusto a todas luces, cuya única base parece ser el negocio puro y duro. Parece que dichos responsables, aparte de tener ninguna humanidad, son unos cobardes, como demuestra su querella, y petición de 10000 €, contra el Sindicato de Inquilinas por " injurias, calumnias y vulneración del derecho al honor".
¿Qué honor tiene quien desahucia a una señora de 87 años tras negarse a cualquier tipo de negociación para impedirlo?
Los fondos buitre funcionan y se enriquecen, porque las autoridades competentes son intencionadamente incompetentes
El diario Público informa de que en 2019 la comunidad de Madrid y el Poder Judicial firmaron un convenio para enfrentar los desahucios. Se reunieron el día de la firma y, luego, si te visto, no me acuerdo. La Comunidad sostiene que se ha cumplido la finalidad del convenio.
En resumen, la culpa es del gobierno.
SEGUNDA CLARIDAD
- La
música de Beethoven aumenta la autonomía de los coches eléctricos.
- Parece ser que, como consecuencia del manejo de dispositivos electrónicos como el móvil y el lenguaje propio de las redes sociales, los adolescentes españoles tienen problemas para comprender texto complejos o con más de cuatrocientas palabras. (Campo abonado para la manipulación).
- Un juez de la Audiencia Nacional admite como acusación popular en el caso de la entrada de migrantes a Ceuta a una organización animalista llamada Zoelandia, donde "quien manda tiene cuatro patas". Sin embargo, la preside una abogada y entrenadora personal.
- Las quinientas ambulancias extremeñas circularon en situación de"baja administrativa", esquivando a la Guardia Civil entre el 1 de agosto y el 4 de septiembre.
- "Compro votos por cinco mil dólares la unidad", última oferta de Trump antes de las elecciones de noviembre.
- La Guardia Civil encuentra escondido bajo un fregadero al cerebro de la mayor estafa inmobiliaria de Mallorca.
- Un camarero resulta ileso en un tiroteo en Chueca después que las balas impactaran en un jamón.
- El Hospital malagueño denunciado por usar reactivos caducados organiza unas jornadas sobre seguridad del paciente.
- Metro Madrid veta una campaña publicitaria pro aborto en la Estación de Sol por su cercanía a la sede del gobierno autonómico.
- La Seguridad Social facilita el acceso a la jubilación de los sacerdotes evangélicos.
-
TERCERA CLARIDAD
EL
EFÍMERO
Averardo fue obispo de
Évreux, localidad normanda a orillas del río Iton en el siglo XI.
Antes de recibir la llamada del Señor, su existencia se desarrolló
en el mundo del hampa como cabecilla de una banda de ladrones
especializada en sustraer, y revender con gran beneficio, reliquias
de santos en una época en que las catedrales, basílicas, iglesias y
ermitas se pegaban por ellas para atraer más fieles y peregrinos, y,
por extensión, más limosnas.
Averardo, que convivía
amancebado con Marianne, lavandera y costurera, era conocido en su
mundillo por la audacia y originalidad de sus planes. Su excitación
alcanzó un nivel casi insoportable, cuando uno de sus hombres,
Pierrot, le informó de que, durante unas obras en la catedral de
Évreux, habían encontrado un magnífico relicario de oro y piedras
preciosas con los restos del obispo Guntberto. Su compinche la
describió con tal lujo de detalles que despertó la codicia de
Averardo, hasta el punto de no poder descansar ni atender a Marianne;
pues no dejaba de pensar en el gran beneficio que obtendría con su
venta. Para sustraerla, ideó un plan digno de su fama.
La primera fase del mismo
consistiría en secuestrar al actual obispo, Hugues, y mantenerlo
escondido hasta que el relicario estuviese en su poder. Después, lo
liberarían sano y salvo.
Una mañana muy temprano,
Marianne le sorprendió colocando su equipaje en el caballo.
Extrañada, le preguntó:
¿Dónde vas?
A Évreux.
¿Volverás pronto?
No creo. Tendré que
guardar castidad.
Entonces, ¿qué
será de mi?
Mi lugarteniente
Bastian se ocupará de ti.
Es feo y grosero.
Y capado, por eso lo
elegí.
No lo comprendo. He
sido buena contigo.
Forma parte de un
plan. Quizá, cuando esté instalado en mi nuevo destino, te
reclamaré como criada para guardar las apariencias.
¿Qué destino?
No puedo decírtelo.
¿De qué viviré?
Bastian tiene
instrucciones y dinero para cubrir todas tus necesidades.
Todas no.
Tienes suficientes
encantos para conseguir otro hombre durante mi ausencia, pero
procura ser prudente.
Pero... yo te quiero
a ti.
No te abandono, solo
nos separamos temporalmente. Además, cuánto menos sepas, mejor
para todos.
Tras estas palabras
Averardo montó en su cabalgadura y partió sin despedirse, dejando
atrás su hogar y su cuartel general en Les Ventes, donde la fortuna
le había sido muy favorable.
Un amigo peluquero le
hizo la tonsura. Después se embutió en una sotana y se presentó en
el palacio obispal como el nuevo sacerdote de la diócesis. Poco
después erar uno de los canónigos que asesoraban al obispo Hugues.
Su profunda fe y su arrobada entrega a los más necesitados, así
como su proverbial economía y disposición para gestionar los bienes
de la diócesis, ganaron la confianza del obispo, quien le nombró
tesorero de la catedral de Nötre Dame, donde se guardaba, junto a
varios cálices, copones y una custodia monumental, el relicario con
los restos de Guntberto, su objetivo. Para entonces, Marianne se
había reunido con él bajo el disfraz de criada personal, como ya se
dijo, aunque, en realidad, volvían a estar amancebados dentro de
una escrupulosa discreción para no delatar su plan.
Una noche gélida y
tormentosa se reunió en una granja abandonada llamada Chêne Vieux
(Roble Viejo) con los cuatro miembros de su banda: Bastian, Pierrot,
Benoit y Denis para explicarles con detalle la estrategia que
desarrollarían poco después y que culminaría con el rapto del
obispo Hugues, así como el lugar donde lo esconderían y el riguroso
orden de guardia que deberían cumplir para mantenerlo sano y salvo
hasta culminar su plan. Más tarde, a medianoche, Averardo se
presentó en el palacio obispal con el pretexto de aclarar algunos
puntos de la celebración de Saint Denis como todos los nueve de
octubre, patrón del país. Aprovechando un descuido del prelado,
vertió un potente somnífero en la tisana que tomaba siempre antes
de dormir. Cuando el narcótico hizo efecto, abrió una ventana y
avisó a Bastian y Pierrot para que se reunieran con él, cargaran el
cuerpo del mitrado y lo trasladaran a la granja, donde les esperaban
Benoit y Denis como habían acordado poco antes para esconder y
vigilar a su rehén. Todos los sirvientes del obispo dormían
profundamente gracias al mismo somnífero que el cocinero Armand
Brillat había vertido en su cena tras recibir una suculenta cantidad
de Averardo y su promesa de nombrarlo su camarero personal. Al día
siguiente, un agricultor encontró su cadáver degollado en el campo,
mientras se dirigía a su huerta. También al día siguiente, la
ciudad amaneció sorprendida y asustada por la noticia de la
desaparición del obispo Hugues. El miedo aumentó cuando apareció
un pasquín clavado por Bastian en una puerta de la catedral en el
que podía leerse: “Depositad diez mil deniers (denarios) en la
Grotee de la Sorciére (Gruta de la Hechicera) esta noche cuando la
Luna esté en lo más alto o no volveréis a ver al obispo”. Bajo
el texto, una sola palabra: “Rachilde”, nombre de una bruja
legendaria que, según los más antiguos, esterilizó a todas las
mujeres de la región en tiempos remotos tras sufrir un desengaño
amoroso. Las fuerzas vivas de la ciudad se reunieron en la casona de
François Taschengreifer, banquero y principal fortuna del burgo,
para estudiar la posibilidad de reunir la enorme suma reclamada en
tan poco tiempo y decidir la identidad del encargado de llevar el
rescate hasta la horrible gruta. Debido a su proverbial pobreza, no
estuvo presente ningún representante de la diócesis.
Entretanto, Averardo y
sus compinches Bastian y Pierrot, aprovechando la confusión, se
trasladaron al Tesoro cardenalicio para retirar del relicario los
restos de Guntberto, que introdujeron en el primer sepulcro que
lograron abrir. Después, sustituyeron el edículo por una burda
imitación de las muchas que vendían los orfebres de la ciudad como
recuerdo de algún visitante adinerado. Finalizada esta operación,
abandonaron con el relicario la catedral por una puerta lateral en
dirección a sus aposentos, Averardo, y a la granja, sus cómplices
para relevar a Denis y Benoit. Esa noche Marianne durmió muy bien.
Entretenidos con las
negociaciones para reunir el montante del rescate, los habitantes de
Évreux tardaron mucho tiempo en descubrir el robo de su preciado
relicario y la desaparición de los restos de su venerado Guntberto.
Entre los más afligidos estuvo el canónigo Averardo. Entretanto,
Bastian y Pierrot acudieron al domicilio del rabino Jeziel Shalom
para que tasara la pieza y estudiara la posibilidad de fraccionarla,
mantenerla completa o fundirla antes de venderla según su experta
opinión. Comenzaba la segunda fase del plan de Averardo.
El encargado de entregar
el rescate del obispo Hugues fue Albert Escoffier, primogénito del
alcalde, un joven esbelto y despierto que, montado sobre un soberbio
alazán,cabalgó hasta las proximidades de la Gruta de la Hechicera,
donde ató el animal al tronco de un árbol y avanzó atento hasta la
boca de la cueva; pero, antes de llegar a ella, vio salir del
interior a una mujer desgreñada que gritaba palabras desconocidas
para él, mientras le amenazaba con un cayado venoso. Inmovilizado
por el espanto, el aguerrido mancebo gritó más fuerte que la
estantigua, mientras desenvainaba su espada. Al ver que la aparición
caminaba hacia él, tiró el arma y comenzó a correr enloquecido;
alcanzando la ciudad en poco tiempo entre alaridos y gestos de
terror. Cuando llegó al domicilio familiar, los criados huyeron
despavoridos. Solo logró calmarle una copa de vino, tras la cual
refirió a su padre lo sucedido y reconoció que había tirado al
suelo el rescate, preso de gran miedo y opresión. En realidad, la
hechicera era Bastian caracterizado para la ocasión. Su aparición
formaba parte del plan de Averardo para evitar la presencia de
testigos molestos al coger el rescate. Tras contarlo en su guarida de
Chêne Vieux, Averardo ordenó a Pierrot que llevase al obispo hasta
las cercanías de la ciudad y lo liberase allí; pero su secuaz creyó
entrever un mensaje oculto en sus palabras, por lo que colgó a
Hugues de un álamo temblón, donde lo encontró al día siguiente un
pastor que pasó con sus ovejas por la zona. Ignorante de este último
suceso, Averardo se trasladó hasta sus aposentos eclesiásticos en
Évreux para alejar sospechas sobre él. Cuando se descubrió el
cadáver del obispo, cundió gran consternación y desaliento entre
los burgueses y los miembros del cabildo. El alcalde Escoffier
decretó tres días de luto y la celebración de una misa solemne en
la catedral para la salvación eterna del prelado, a la que asistió
Averardo como era su obligación. Mientras Roma decidía el nombre del
nuevo mitrado, el cabildo, reunido en solemne sesión, eligió a
Averardo obispo interino, nombramiento que rechazó en virtud de su
profunda humildad; aunque la insistencia de los demás vencieron su
reticencia inicial y aceptó el cargo, prometiendo desempeñarlo con
firmeza, caridad y honradez.
Tras la ceremonia, se
trasladó al domicilio del rabino Shalom para conocer su opinión
sobre el relicario, quien le recomendó fundir la pieza en varios
lingotes de oro por ser más fácil su transporte y venta y ofrecer
más baratas las piedras preciosas a algunos joyeros de la ciudad
con los que solía trabajar él mismo. Parecióle razonable la
propuesta, por lo que Averardo confió el asunto al hebreo. Antes de
separarse, acordaron que el rabino le devolvería la visita cuando
estuviese terminada la operación para entregarle el montante
obtenido menos su diez por ciento habitual por... las molestias.
Comenzaba la cuarta fase
del plan de Averardo, durante la que se concentró en su tarea
pastoral como obispo, en la que visitó todas las parroquias de
Évreux, se interesó por los problemas de los edificios y los
sacerdotes, ordenó reparar el coro de la catedral y la construcción
de un nuevo retablo mayor que representase la gloria de Cristo
Nuestro Señor ascendiendo a los cielos para lo que se convocó a los
imagineros más importantes de la región a fin de que presentasen
sus propuestas y diseños. Entretanto, sus cómplices permanecían en
la granja de Chêne Vieux, aburridos, pero alejados de peligros como
las tabernas y los burdeles.
Por fin, una espléndida
mañana de primavera, quince días después de su reunión, se
presentó en su despacho oficial el rabino Jeziel Shalom. Sorprendido
de su visita, el secretario del obispo Averardo, dom Jacques
Tavernier, le anunció al prelado, quien lo recibió con buenas
palabras en aras de una buena convivencia entre ambos credos. El
hebreo, tras quedarse solos, le confirmó que el asunto estaba
cerrado. Después, le entregó cinco bolsas con monedas de oro y
aconsejó mantener la prudencia y las apariencias para alejar
sospechas, propuesta que Averardo ya había anticipado. De nuevo
solo, el obispo abandonó su despacho por una puerta que comunicaba
con sus aposentos particulares, donde encontró a Marianne
descansando en una chaise-longue. Averardo agitó las bolsas frente a
ella, mientras decía:
Después se abalanzó
sobre ella y la besó con una pasión impropia de un tonsurado.
Luego, añadió:
Prepara nuestro
equipaje, porque nos iremos muy pronto de aquí.
Pero...¿y tus
responsabilidades en la ciudad?
¡Adoro tu
ingenuidad, querida!
No te entiendo.
¡Da igual! Solo
quiero que estés preparad para partir en los próximos días.
Viajaremos ligeros, así que no necesitarás arcones ni baúles.
Pero... ¿y mis
vestidos, mis joyas, mis...?
Te los compraré
mejores y más bonitos.
Se despidió de ella, y
entró de nuevo a su despacho, donde cambió sus vestimentas talares
por un pantalón negro, un jubón azul marino, una camisa blanca y
una capa, a los que añadió un sombrero de ala ancha que ocultaba su
rostro, atavíos que guardaba en un armario disimulado en la pared
que había ordenado fabricar a un ebanista que, tras su trabajo, fue
cuidadosamente emparedado tras su obra. Averardo no era amigo de los
cabos sueltos y... ¿quién iba a recelar de su eminencia?
Después, montó a
caballo y se trasladó hasta la granja para repartir el botín entre
sus secuaces, a los que recordó de nuevo que llevasen una vida sin
alardes ni excesos para evitar suspicacias hacia ellos. Luego,
regresó a la ciudad, guardó su parte a buen recaudo y prosiguió
con sus obligaciones diarias hasta el momento de su partida.
Benoit y Denis, se
cambiaron los nombres y apellidos y se casaron con vecinas de Évreux,
castas y hacendosas, convirtiéndose en respetables miembros de la
comunidad. Por su parte, Bastian y Pierrot malgastaron su parte en
vino y mujerzuelas, lo que conllevó su perdición; pues, borrachos
perdidos, alardearon del robo del relicario en una taberna, cuyo
dueño los denunció a los alguaciles. Sometidos a tormento,
confesaron toda la operación, el asesinato del obispo Hugues y la
identidad de sus compinches. En el juicio posterior, fueron
condenados a muerte, sentencia que se cumplió mediante horca en un
patíbulo instalado en la plaza de la catedral, posterior
desmembramiento de sus cadáveres por cuatro caballos y exposición pública de sus cabezas en sendas picas ante una de las puertas de la ciudad como eta costumbre.
Su detención precipitó la marcha de Averardo y Marianne, quienes se
dirigieron a Le Havre, donde permanecieron una temporada hasta que
le crecieron el pelo y la barba. Después, subieron a un barco que
los trasladó a Inglaterra, donde se establecieron en Wimbledon,
suburbio de Londres, como los señores Smithson y vivieron
tranquilamente el resto de sus días gracias al fruto de sus
fechorías.
Desde su llegada a Évreux
hasta su marcha precipitada había transcurrido menos de un año, por
lo que Averardo aparece en los anales del obispado de Évreux como el
Efímero.
CUARTA CLARIDAD
- Se
encontró en 1843 en la antigua ciudad italiana de Petelia, actual
Strongoli, Calabria. Puede admirarse en el Museo Británico. Lleva
escrita una cita órfica en griego y se ha datado entre el 300-200
a.C. La tablilla dorada es rectangular, mide 4'5 cm de longitud y
pesa 11'8 gramos. Está considerada un totenpass o “pasaporte para
los muertos”. El orfismo defiende la reencarnación, por eso el
texto grabado en ella indica al difunto el camino por el Más Allá:
<<Encontrarás a la izquierda de los salones del Hades una
fuente / y, junto a ella, un ciprés de brillo blanquecino / No te
acerques a esa fuente ni bebas su agua / Encontrarás otra, agua fría
que mana del lago de la Memoria (Mnemosine); / guardianes están
delante de ella / Di: “Soy hijo de la Tierra y del estrellado Cielo
/ pero mi linaje es celestial; esto también vosotros lo sabéis. /
Estoy seco por la sed y perezco. Dadme pronto / el agua fría que
mana del lago de la Memoria” . / Y ellos mismos te darán de beber
agua de la fuente sagrada, / y, entonces, a partir de ese momento,
liderarás las ceremonias entre los héroes>>. El texto
continúa fragmentado e inconexo, lo que dificulta su lectura y
comprensión.

“¡Vivan
las cadenas” fue el grito que emitieron algunos españoles en 1823
tras el reestablecimiento del absolutismo por Fernando VII, alias el
Deseado o el Mastuerzo, según a quien se pregunte, con la
colaboración de los Cien Mil Hijos de San Luis al mando del Duque
de Angulema, lo que implicó el final del Trienio Liberal que inició
el pronunciamiento del general Riego en 1820 y dio nombre a su himno
homónimo que adaptó la República. En agradecimiento, el citado
monarca ordenó su detención y posterior ahorcamiento por traición
a la patria, siempre tan sensible, en la madrileña Plaza de la
Cebada. El obispo de Jaén celebró un Te Deum para conmemorar su
detención. (¿Dónde queda aquello de “que todos somos hijos de
Dios?”). El grito se pronunció por primera vez en Sevilla como
contraseña para iniciar los ataques realistas a los liberales, lo
que derivó en altercados y saqueos en las viviendas de estos
últimos. El grito se hizo tan popular que pasó a la música en
forma de seguidilla: “¡Vivan las cadenas! / ¡Viva la opresión!
/ ¡Viva el Rey Fernando! /¡ Muera la Nación!”. Otras variantes
son: “Muera la libertad y vivan las cadenas / Viva el rey absoluto
y vivan las cadenas” o “Vivan las cadenas y mueran los negros /
Vivan las cadenas y muera la Nación”. En este caso la palabra
“negro” se refiere a los liberales, por lo que presenta cierto
tufillo xenófobo. La forma más popular y extendida del grito fue:
“¡Vivan las caenas!”.
El
antiPapa Clemente VIII, Gil Sánchez Muñoz y Carbón, (1370-1447),
está enterrado en la antesala capitular de la catedral de Palma de
Mallorca. Sobre la tumba está colgado su capelo cardenalicio.
Según la tradición, el alma del religioso entrará al cielo, cuando
el sombrero caiga sobre el sepulcro.
- Las
tribus itálicas de la Edad del Bronce practicaban un ritual curioso:
enterraban los rayos en una ceremonia conocida como “fulgur
conditum”. En el lugar donde había caído la chispa delimitaban un
recinto sagrado, cavaban un pozo e introducían en él todos los
objetos alcanzados por ella. El santuario recibía el nombre de
bidental, por la forma bifurcada del rayo, aunque también puede
derivar de la oveja de dos años y dos dientes sacrificada para
sacralizar el emplazamiento y se rogaba el perdón divino por la mala
acción que hubiera provocado el lanzamiento del rayo, el arma
favorita del díscolo Zeus, si bien otros dioses como Minerva,
Vulcano o Marte también podían lanzarlos. Los arúspices eran los
encargados de examinar el rayo, mediante la exploratio, la
interpretatio y la expiato, en la que se determinaban los rituales
de expiación apropiados para recuperar el favor divino.
- En 1953, el equipo de fútbol brasileño Flamengo, el más popular de Brasil, llevaba nueve alos sin ganar el campeonato de liga. Un sacerdote católico apellidado Goes les aseguró la victoria, si los jugadores asistían a misa antes de cada partido y rezaban el rosario arrodillados ante el altar. Flamento ganó el campeonato tres años seguidos. Al cuarto, perdió. Reclamaron al Papa, pero recibieron la callada por respuesta.
QUINTA CLARIDAD
Formación de la Península Ibérica
- El vicio destaca la virtud.- (Stefan Zweig)