EL CANDIL
NÚMERO 70 ANNO IV
PRIMERA CLARIDAD
Desde la profunda religiosidad que me caracteriza -en algo debe notarse mi pasado como alumno de colegio salesiano- quiero hablarles de un milagro constante que sucede ante nuestros ojos gracias a tres humildes ingredientes que constituyen la llamada "Ley de Pureza", o Reinheitsgebot, instaurada el 23 de abril de 1536 por el preclaro duque de Baviera Willhelm IV. Me refiero, como habrán podido descubrir los más perspicaces, a la malta, el agua y el lúpulo, tres valientes que llevan trayendo felicidad y bonhomía a la humanidad desde hace unos 13.000 años según reciente datación de una protocervecería en Abidos (Egipto), capaz de producir 22.400 litros diarios de tan mirífico líquido.
La cerveza calma la sed, anima el espíritu, libera la alegría, favorece la conversación, elimina residuos por su poder diurético, nutre (en las antiguas abadías se fabricaba una tan densa que era conocida como "pan líquido", pues servía de alimento a los monjes) y produce una embriaguez festiva y risueña; mientras que el vino puede provocar altercados, violencia y malentendidos como recuerda el viejo dicho: "Este tiene mal vino".
Como iba diciendo la "Ley de Pureza" establece que los tres ingredientes -y solo esos- deben intervenir en la elaboración de cualquier cerveza que se precie como tal, desde la popular ale de los pubs ingleses, pasando por la Chimay, la Löwenbräu (Cerveza del León, como atestigua su etiqueta, fundada en 1383) o la sublime EKU28, sin olvidar la San Miguel (por lo que me toca). Para los más suspicaces y descreídos, debo añadir que la levadura, el cuarto ingrediente, no se descubrió hasta 1880 gracias a monsieur Pasteur, el de la penicilina; aunque sin duda ya actuaba desde un principio en la fermentación cervecera. ¡Gran hombre monsieur Pasteur!
A lo largo de mi vida he probado muchas cervezas -la leyenda afirma que comencé a beber a los seis meses, en un merendero que había en el Puente de los Franceses, por un descuido de mis padres- que siempre me han abierto la mente (no me refiero a que cayera ebrio al suelo y me abriese la crisma) y facilitado la relación con los demás; sobre todo con ellas, pues, como todos y todas saben, el alcohol deshinibe. Por esa razón creo que todos los toreros salen borrachos a enfrentarse al cornúpeta. En mi panteón de dioses particular, junto con algunos músicos y escritores, están San Arnulfo, obispo del siglo XI patrón de tan prodigioso elixir, y el gran Gambrinus, legendario y ficticio inventor de la cerveza, al que se representa como un hombre orondo, rubio (por la ingesta), sonriente y cordial con una jarra de cerveza en la mano. Como reza la oda inglesa "Exaltación de Ale":
Para alabanza de Gambrivius, que el buen rey británico
Dio eso para la nación según el cuento de los galeses
Mil setecientos años antes de Cristo hizo la primavera
La feliz invención de una olla de buena cerveza
O la menos conocida "Oda a la cerveza Bock de Hofbräuhaus" del Nobel Paul von Heyse.
El lacayo no muy lejos de la cuadra
Los burócratas, de sus sedes imperiales
Porterom profesor, faemacéutico, estudiante:
la cerveza elimina las barreras que los separan
Por tanto, estimados lectores y lectoras, ¡HIP!, brindo por todos y todas por una larga, próspera y cervecera vida.
PRIMERA CLARIDAD I
Campos de concentración franquistas en Cantabria:
Torrelavega: Empresa maderera “La importadora”, desaparecida. 1937.
Salón Shangay.
Prisión nº 2, cárcel de partido.
Prisión nº 3 mujeres, Salón Olimpia.
Prisión Asilo Hospital.
Prisión del Sindicato.
Santoña: El Dueso (antes de ser prisión). 1937-1938. 3000 presos
Instituto Manzanedo, el Antiguo Cuartel de Infantería y el Fuerte San Martín.
Fuerte de la Plaza. 1937-1939.
Hospital de Prisioneros
Batallón de Trabajadores en el Canal de Boo.
Castro Urdiales: 1937. Campo de fútbol. 10000 presos.
Prisión de mujeres en el faro.
Santander: Prisión Central de Tabacalera. 1939-1944. Entre 2000 y 3800 presos. Actual Biblioteca Central.
Prisión de Salesianos, de Oblatas (mujeres), de El Alcázar, de Las Salesas y Grupo Escolar “Ramón Pelayo”.
Plaza de toros, antiguo estadio de El Sardinero y el Hipódromo de Bellavista. 20000 presos en total.
Seminario de Santa Catalina de Corbán. 1937-1939. 3000 presos. Actual Seminario Diocesano del Monte.
Caballerizas del Palacio de la Magdalena. 1937-1939. 2000 presos.
Hospital de Prisioneros Marítimo de Maliaño, Hotel Inglaterra y Sagrados Corazones.
Batallón de Trabajadores en san Martín de Bajamar.
Laredo: Cárcel de Partido. 1898-1975.
Reinosa: Cárcel de Partido.
Vega de Pas: 1942-1945. 190 presos condenados a alejamiento de su domicilio. Cedidos a la empresa Ferrocarriles y Construcciones ABC. Trabajaron en la construcción del túnel de la Engaña.
Puerto Escudo: Destacamento Penal. 1943-?. 150 presos cedidos a la empresa Construcciones Peña para desviar la nacional Santander-Burgos a su paso por el puerto.
Destacamento Penal de Arroyo (embalse del Ebro). 1943-1949. Campo de trabajo en la presa y desviación de la carretera.
Destacamento Penal de los Saltos del Nansa. 1943-1949. 50 presos.
Potes: 1940. 75 presos. Campo de trabajo. Reconstrucción del centro urbano.
Otros campos en Pontejos (aeropuerto de la Legión Cóndor) y Vidriera de Reinosa.
Hospital de Prisioneros en Liérganes.
SEGUNDA CLARIDAD
- Agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), reencarnación del sheriff del salvaje Oeste, aunque Usamérica insista en ser una democracia, detienen a cuatro niños, uno de cinco años, por "inmigración ilegal".
- Una experta afirma en un programa de televisión que "las ruedas de los trenes accidentados en Adamuz no eran cilíndricas, sino cuadradas, y que esa es la causa del descarrilamiento".
- Juan del Val regala el Premio Planeta a Donald Trump.
- El Centro Oncológico Gallego está presidido por el dueño de Conservas Calvo. (¡Mala publicidad para sus productos!).
- En las islas Svalbard (Noruega) es ilegal morirse. El intenso frío impide que los cadáveres se pudran.
- Un ciudadano francés acude a las Urgencias de un hospital de Toulouse por haberse introducido en el recto una granada de la Iª Guerra Mundial. Una vez en quirófano, los responsables del hospital avisan a los servicios de Desactivación de Explosivos y a los bomberos.
- El Parlamento andaluz estudiará la creación de un Colegio Profesional de Detectives Privados.
- El gobierno del señor Moreno Bonilla aprueba una orden que permitirá "la eliminación a la mayor brevedad posible de aquellos animales, como zorros o urracas, que ataquen a las presas de los cotos de caza de la Comunidad". (Los magníficos deportistas que son los cazadores no pueden quedarse sin matar animales olímpicamente y de contaminar el suelo andaluz con el plomo de sus cartuchos).
- Un norteamericano enseña a varios cuervos a quitar de las cabezas gorras con la inscripción MAGA a cambio de una recompensa.
-"La crispación política desaparecerá, cuando Sánchez deje de ser presidente del país", afirma Miguel Tellado, Secretario General del Partido Popular.
- Ejemplo de patriotismo: Hazte Oír denuncia al expresidente Zapatero por "presunto narcotráfico" (archivada después por el juez encargado), mientras la prensa subvencionada informa de que cobró más de cuatrocientos mil euros de un empresario detenido que fue asesor -fundador según algunos medios- de la aerolínea Plus Ultra rescatada por el actual gobierno. En cambio, ningún medio "español" ha informado (que yo sepa) sobre la aparición del nombre de Aznar en los llamados "papeles de Epstein".
- Un hombre disfrazado de Batman arremete contra el ICE durante una reunión en un ayuntamiento californiano.
- "El pequeño Nicolás" ofrece cursos on line por 600€ para "actuar y ser como él ".
- Según Breaking News, trescientos mil daneses han firmado una petición para comprar California.
TERCERA CLARIDAD
Recientemente el cineasta Guillermo del Toro ha estrenado su versión del clásico de Mary Shelley "Frankenstein". Con esta excusa, presento un relato, escrito hace dieciséis años, de los acontecimientos que provocaron la redacción de la novela durante el llamado "año sin verano"(1816) tras la explosión del volcán indonesio Tambora, cuyas cenizas provocaron un descenso de temperaturas mundial que provocó, además, la ruina de las cosehas. Por cierto, el doctor John Polidori, narrador del texto y médico personal de George Gordon, Lord Byron, terminó escribiendo su historia, que tituló "El vampiro", considerado un antecedente del "Drácula" de Bram Stoker. ¡Qué lo disfruten!
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LA GESTACIÓN DEL MONSTRUO
El poeta y su familia llegaron a media mañana tras un agotador viaje en diligencia desde Le Havre. Tras recibirlos cortésmente, ordené a los criados que se ocupasen del voluminoso equipaje de tan ilustres visitantes. Milord les saludó con la lectura de su última e insuperable composición (según él).
A continuación, sometí a las mujeres a un breve reconocimiento médico; en el que pude constatar que la esposa del poeta estaba nuevamente embarazada –la fugaz Clara-, que su hermana Jane-Claire padecía gonorrea y que la pequeña Allegra, fruto de su relación con mi señor (según ella), incubaba una inoportuna gripe. Más tarde, nos sentamos en un velador bajo la refrescante sombra de una higuera centenaria, cuyos primeros frutos picoteaba vorazmente una familia de pavos comunes. Hice servir una limonada, mientras los dos bardos se confesaban mutua admiración y Jane-Claire perseguía a la rubia Allegra, que correteaba tras los avestruces y jirafas sueltas en el amplio jardín de “Villa Diodati”.
El lago Leman presentaba su rostro más sedante y pacífico.
El recién llegado había girado la conversación hacia las grandes dificultades que encontraba para publicar en su país –ningún editor se atrevía a imprimir sus poemas por considerarlos escandalosos-, mientras que milord era, a pesar de su juventud, un autor de éxito acosado por las mujeres y... algún que otro hombre, cuyo apellido prefiero silenciar.
Atrás habían quedado su esposa Belle, su hija Ada, y una elevada suma de dinero en concepto de manutención que ella no necesitaba. Desde su divorcio, y posterior salida de Inglaterra, habíamos recorrido medio mundo; perseguidos por la creciente fama de Milord como poeta y como varón excéntrico y libertino. Dondequiera que fuéramos, le precedía su prestigio; viéndose obligado, en ocasiones, a deshacerse de jóvenes histéricas como Jane-Claire (según él), de madres que le presentaban a sus primogénitas para que las iniciase en el necesario arte venéreo y de algún que otro vicioso que pretendía conocer el secreto de su atractivo. En todo caso, ninguno superó el escándalo que protagonizó lady Caroline Lamb, única hija del tercer conde de Bessborough, allende los mares, cuando se unció desnuda con los caballos que tiraban del coche en que viajaba Milord.
Tras una agradable comida, el recién llegado propuso que aprovechásemos el encuentro de “dos genios tan incomparables como nosotros”, añadió Milord, para componer una obra sobre un tema que le venía obsesionando desde tiempo atrás –la figura de Prometeo- y para navegar por las tranquilas aguas del lago. Su esposa le recordó que no sabía nadar, pero él alegó que era demasiado viejo para aprender y demasiado joven para morir; dando por zanjado un tema tan desagradable para él mismo.
A media tarde, aparejamos una precaria embarcación a la que subieron ambos artistas –desde ese día se trataron como Shiloh (nuestro invitado) y Albé (Milord)- junto a Charles Vivian, marino profesional que hizo las veces de patrón del barco. Recorrieron la serena superficie de las aguas y visitaron el castillo de Chinon y la casa de Gibbon, en Laussanne. Cuando regresaban, estalló una tormenta con gran aparato eléctrico que les obligó a acelerar la marcha hacia tierra firme. Impasible, rodeados de rayos y truenos, Milord apareció ante nosotros de pie sobre el frágil navío -detalles semejantes eran los que le hacían tan fascinante a los ojos femeninos-, recitando el “Kublai Khan”, de don Samuel Taylor Coleridge, cuya publicación facilitó mi señor.
Entramos a la casa y, mientras les preparaba un ponche bien cargado, los dos poetas se pusieron ropa seca, ayudados por las solícitas mujeres; aunque Milord había prohibido a Jane-Claire la entrada en sus aposentos.
Reaparecieron en el gran salón de la planta baja vestidos con sendos fracs, y las damas, con elegantes trajes de noche que habían pertenecido a olvidadas amantes de mi señor.
Degustamos una cena exquisita, cuyo plato principal fue un pavo asado con almendras y champiñones, acompañado de un suave vino de Borgoña; aunque no perdí la ocasión de recordarles los peligros de una comida excesiva, tal y como obligaba el juramento hipocrático de mi profesión. Milord me dedicó sus comentarios más ácidos, mientras se servía grandes raciones de carne que, finalmente, no consumió. Arropados por un buen fuego y los reconfortantes vapores de un coñaç centenario, que se calentaba lentamente bajo la llama de varias lamparillas semejantes a la de Aladino, iniciamos una amena conversación en la que tratamos de lo divino y lo humano hasta que nos centramos en Horace Walpole y su admirada novela “El castillo de Otranto”. Entonces, resurgió la idea de narrar las aventuras del nuevo Prometeo; juramentándonos para llevarla a cabo entre paseo y paseo por los tupidos jardines de la villa e idílicas singladuras por el lago.
Pretextando una ligera indisposición, me retiré a mi estancia; mientras Milord comentaba que “huía a mi covacha para redactar un panfleto ilegible sobre la reinserción de los marginados”. Esa noche le odié más que nunca. Odié su éxito, su facilidad, su riqueza, su desdén por la vida, que tanto le había dado.
Me senté en el escritorio, mojé la pluma en el tintero y comencé a pergeñar las aventuras de mi héroe; pensando en la gran sensación que produciría en mis acompañantes, obligados a reconocer mi indiscutible talento. Sin embargo, mis planes se vieron alterados por los acontecimientos.
Shiloh se trasladó con su familia a una finca que había alquilado cerca de la nuestra y todos tuvimos que colaborar en la mudanza de su voluminoso equipaje; salvo Milord, demasiado sensible como para rebajarse a efectuar vulgares actos humanos. Transcurrieron varios días sin vernos, que aproveché, a pesar del cansancio acumulado en las jornadas anteriores, para perfeccionar mi obra; mientras Milord paseaba por la villa con una joven admiradora que había venido desde Inglaterra para mostrarle su más rendida devoción. La última vez que le vi, mi señor, siempre tan caballeroso, la llevaba por el talle hacia la parte más frondosa del jardín.
Cuando, por fin, nos reunimos todos, sólo Mary se presentó con un voluminoso manuscrito. En mi cámara, había abandonado varios pergaminos a medio escribir; completamente frustrado por mi incapacidad literaria. Nos instalamos en el salón árabe, donde Milord, ataviado con una holgada chilaba, encendió su pipa de porcelana y se acomodó sobre unos mullidos cojines; Jane-Claire se acurrucó junto a él; Shiloh degustó una taza de té con pastas y yo me senté en una otomana con las manos sobre las rodillas.
Cuando Mary Shelley comenzó a leer su relato, comprendimos que el monstruo ya estaba entre nosotros.
VILLA DIODATI (lugar donde Mary Shelley escribió "Frankenstein")
CUARTA CLARIDAD
- El “Himno a Ninkasi” (diosa sumeria de la cerveza) está recogido en una tablilla cuneiforme y explica todo el proceso de producción de tan divino néctar “desde la recolección del grano hasta su fermentación y consumo, pasando por la adicción de otros ingredientes, prescindibles, como la miel o los dátiles.
Santa Olga de Kiev (Siglo X) es la patrona de los conversos y las viudas. Su marido Igor fue asesinado por los drevlianos (pueblo eslavo que habitaba en los bosques cercanos a Kiev). Luego la propusieron matrimonio con su príncipe. Aparentando estar conforme, invitó a Kiev a una delegación para concretar la unión. Nada más desembarcar los enterró vivos en una fosa común. Después solicitó una segunda comisión a cuyos integrantes quemó vivos. Y, para rematar la venganza, sitió la capital drevliana, Iskorosten. Como no podía rodear las murallas, prometió perdonarles la vida si la entregaban tres palomas por habitante, lo que hicieron entre palabras de agradecimiento. Esa misma noche sus soldados ataron trapos a las patas de las aves, los impregnaron de azufre y prendieron fuego. Luego soltaron a las volátiles, que, siguiendo su instinto, regresaron a sus nidos dentro la ciudad, por lo que terminó completamente arrasada. Los supervivientes fueron pasados a cuchillo o esclavizados. Alcanzó la santidad por llevar el cristianismo a Rus, como se llamaba por entonces el actual territorio ucraniano.
Poco se sabe sobre el extraño robot que fue presentado en Berlín en 1909 por el inventor alemán Adolph Whitman. Lo llamó Occultus, aunque algunos lo conocían como Barbarroja.
Tras años de trabajo en secreto, Whitman logró construir algo que parecía imposible para su tiempo: un hombre mecánico capaz de caminar, hablar, cantar, silbar e incluso reír.
Según los testigos, Occultus era tan realista que, visto desde unos metros de distancia, resultaba casi imposible distinguirlo de una persona viva. Su estructura interna estaba compuesta por una compleja red de engranajes, resortes y diminutos mecanismos que imitaban el movimiento humano con precisión inquietante.
El método con el que Whitman lograba controlarlo nunca fue revelado. Algunos rumores de la época afirmaban que utilizaba ondas eléctricas inalámbricas para darle “vida”, mientras que cada parte del autómata estaba impulsada por pequeños motores eléctricos ocultos en su interior.
El misterioso Occultus desapareció con el tiempo… y con él, el secreto de su creación. Nadie volvió a verlo, ni a saber qué fue del hombre que quizá dio los primeros pasos hacia la inteligencia artificial… antes de que el mundo estuviera listo.
QUINTA CLARIDAD
Los pájaros que nacen en una jaula piensan que volar es una enfermedad.- (Alejandro Jodorowsky, escritor y cineasta chileno nacionalizado francés, integrante del grupo "Pánico" junto a Fernando Arrabal).
















