EL CANDIL
NÚMERO 91 ANNO IV
PRIMERA CLARIDAD
La Comunidad de Madrid afirma que la huelga educativa indefinida iniciada hace unos días es política. Este motivo le sirve para negarse a negociar con los huelguistas. Los responsables autonómicos tienen razón (sin que sirva de precedente), porque todas las huelgas han sido, son y serán políticas. Lo sorprendente es que se hayan, o se lo hagan, enterado ahora; aunque siempre cabe la posibilidad de que sea una excusa para no reunirse con los convocantes y solucionar, en lo posible, sus demandas nacidas del modelo educativo autonómico que se basa en priorizar la educación privada, como en el ámbito sanitario, frente a la pública; por lo que no dudan en reducir sus presupuestos para obligar a los interesados a acudir a centros privados, subvencionados en muchas ocasiones; de modo que los gestores del área dedican gran parte del presupuesto a engordar empresas en vez de financiar los medios públicos como es su obligación.
No es la primera vez que las autoridades autonómicas se escudan en el pretexto de la huelga política para negarse a reunirse con sus convocantes para acercar posiciones y lograr el final de los paros y, por tanto, evitar los consabidos prejuicios que produce toda huelga en los usuarios de los servicios paralizados. En este caso, hablamos de centros educativos, una materia muy sensible que debería obligar a dichas autoridades a solucionar la situación con urgencia para evitar que los alumnos pierdan días lectivos y puedan conseguir, por tanto, la mejor educación posible; aunque su ideología clasista rechace la igualdad de oportunidades y el llamado "ascensor social".
Como siempre en casos similares, resulta oportuno y esclarecedor acercarse al texto constitucional sobre la huelga. El punto 2 del artículo 28 afirma que: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establece las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad·.
Este último aserto resulta interesante, pues sirve de coartada a las autoridades que sufren la huelga para nombrar unos servicios mínimos tan abusivos que impiden de facto el paro, ya que pueden alcanzar el 100% de las plantillas en determinados destinos considerados estratégicos o presentados como tal.
Toda huelga consecuencia de un error o un abuso de un poder es política por definición, pues toda autoridad lo es; ya que, como tal, la función de la autoridad es “gobernar, ejercer el mando y hacer que sus órdenes sean obedecidas”. Es decir, la politización de una huelga nace de la condición del estamento contra el que se organiza la protesta, y no de la huelga en sí misma ni de sus convocantes. Calificarla como “política”, por ser el paro una maniobra que molesta al gobernante, resulta simplista y busca menospreciar al convocante; pero, cuando un político utiliza el término “política” para desprestigiar una actividad que le molesta, y a sus participantes, también se está desprestigiando a sí mismo.
SEGUNDA CLARIDAD
- Zanahorio Trump defiende el legado del héroe estadounidense Cristóbal Colón.
- "Es increíble que pueda decir las cosas más estúpidas y me aplaudáis", afirma Zanahorio Trump durante uno de sus mítines. Los presentes se lo agradecieron con una cerrada ovación.
- "Para qué voy a crear puestos de trabajo, si la tasa de natalidad no crece".- (Javier Milei).
- Un cura muere en (Guayaquil) Ecuador, mientras celebraba misa, al caerle encima el Cristo crucificado situado tras el altar.
- Ya se puede apostar sobre la aprobación de medicamentos o sobre el resultado de los ensayos clínicos.
- "Más suelo y menos democracia" afirmó el candidato Feijóo durante un mitin de precampaña.
- La empresa electrónica Antrophic está preocupada por el bienestar de su IA y castigará a los usuarios que sean crueles o desconsiderados con ella.
- Durante el Mayo del 68 se aprobó la jubilación a los 62 años. Seguimos mejorando.
TERCERA CLARIDAD
LA COINCIDENCIA
Eugenio, Uge, Sandoval está fumando en una trinchera, mientras espera la orden de asalto contra un enemigo, nacido en su mismo país, pero seguidor de militares golpistas, al que supone tan nervioso como él. Sujeta con fuerza su fusil Mauser 98. De repente, escucha una voz familiar que le dice:
¿Qué haces aquí?
Uge gira la cabeza y descubre a su abuelo Benito. Entonces comprende que está en alguna batalla de la guerra civil que enfrentó a su país, cuando su padre aún no había nacido, en la que su abuelo resultó perdedor y sufrió prisión durante varios años por “auxilio a la rebelión“, cuando los rebeldes eran el bando contrario. Uge no entendía nada.
Calen bayoneta – ordenó el sargento.
Abuelo y nieto se miraron fugazmente. Después, Benito dijo:
Colócate detrás de mí y sigue mis pasos. Te serviré de parapeto.
Menos palabrería y más atención -bramó el suboficial-. Apuntad bien y matad a todos esos rebeldes. No malgastéis munición.
Abuelo y nieto se ajustaron el casco, apoyaron un pie sobre las escalerillas de madera que permitían salir de la trinchera y se prepararon para salir corriendo campo a través y superar los quinientos metros que los separaban del enemigo en cuanto el sargento diese la orden. Según el Estado Mayor, conquistar ese objetivo era crucial para el desarrollo de la contienda. Las posiciones de ambos ejércitos estaban situadas en ambas orillas de un río, bajo un puente ferroviario que unos pretendían volar y otros defender con ahínco para evitar el desabastecimiento de la ciudad. Los soldados se bañaban y aseaban en sus aguas, incluso intercambiaban cigarrillos y víveres, durante los escasos momentos de calma. Entre ellos había amigos y familiares enfrentados porque su lugar de residencia, habitual o temporal, estaba en la zona del país que controlaba un bando u otro; aunque no faltaban los fanáticos de cada uno. Entonces escucharon un ruido lejano y ronco que fue acercándose poco a poco, lo que les permitió reconocer motores de avión. Luego, distinguieron las temidas siluetas de un escuadrón de Savoia-Marchetti S.M.81 y otro, de Junkers Ju 52. Instintivamente, abuelo y nieto se acurrucaron y protegieron la cabeza con los brazos. Las bombas destruyeron el tramo central del puente sobre el río, aumentando el miedo y nerviosismo de Uge y sus compañeros y provocando los aplausos del enemigo. La metralla hirió y mató a unos cuantos. La segunda pasada fue más mortífera, pues las ametralladoras de los aviones barrieron la trinchera donde permanecía la compañía de Uge y su abuelo.
Cuando vieron que los aeroplanos volaban en otra dirección, el sargento contó las bajas e informó al capitán. El desánimo cundió entre las tropas, pues habían sufrido grandes pérdidas; pero tenían una misión que cumplir, por lo que el oficial arengó a los supervivientes y, luego, improvisó una oración para reclamar el apoyo del Altísimo por más que la mayoría de los presentes se considerase ateo, no practicante o anticlerical. El miedo puede relajar las creencias. El sargento volvió a gritar:
¡Preparados para saltar!... ¡Matad a todos esos traidores por la patria y la libertad!
Uge y su abuelo Benito salieron de la trinchera con el fusil, la bayoneta y la mirada apuntando hacia el enemigo, cuyas balas silbaban a su alrededor y herían o mataban a otros compañeros. Como habían sospechado, la aviación no volvió a intervenir y, con más bajas, lograron conquistar la posición rival. Entre los supervivientes estaban Uge y su abuelo. Lograron sortear la corriente, saltando sobre los escombros del puente. Fue un gran día para la compañía. Hicieron muchos prisioneros y confiscaron armamento más moderno que el suyo. Los oficiales rebeldes fueron fusilados poco después sin juicio previo, acusados de “sublevación contra el gobierno legitimo”. El resto, inerme y desanimado, emprendió una larga caminata hacia un penal militar.
Menos mal que pudimos cruzar el río sin entrar al agua. No sé nadar – dijo Uge a su abuelo, mientras devoraban un plato de judías en el comedor de un colegio requisado por los mandos.
Come todo lo que puedas, porque puedes tardar en volver a hacerlo. Estos traidores volverán a atacar con más fuerza y violencia. Sienten cerca la victoria final y no cejarán en el empeño – comentó su abuelo Benito.
¡Es una locura!... ¡Hermanos contra hermanos!
Estos criminales solo ven enemigos, por eso pueden asesinar ancianos, mujeres, niños sin remordimientos. ¡Son alimañas!
Pero...
Y, si terminan ganando, su venganza será terrible y despiadada – remató el abuelo.
Entonces, Uge despertó, sudoroso, de la pesadilla donde había coincidido con su abuelo Benito, muerto cuando él tenía seis años.
Entonces, Uge, poco a poco, fue reconociendo su habitación.
Entonces, Uge comprendió que lo había soñado todo, que había rememorado o reconstruido alguna de las muchas batallitas que le había contado su abuelo Benito, mientras él jugaba sin prestarle mucha atención.
Entonces, Uge recordó la rabia con que hablaba el abuelo, el coraje y la frustración por todas las humillaciones sufridas tras la derrota, soportadas gracias al cariño de su santa esposa y sus queridos hijos. Tenía razón: la venganza fue cruel, despiadada y sistemática, bendecida por un clero colaboracionista.
Entonces, Uge se levantó y rebuscó en un cajón de su escritorio hasta encontrar los documentos que certificaban la libertad condicional por buen comportamiento de Benito Sandoval Carmona, albañil primero y agricultor después; su estancia en un batallón disciplinario donde realizó trabajos forzados; su residencia en el pueblo donde nació, la prohibición de abandonarlo sin permiso y la consiguiente obligación de informar a la autoridad de cualquier desplazamiento imprevisto; sus presentaciones para firmar en el cuartelillo de la benemérita hasta que fue indultado doce años después; su empleo como gañán en lo de Don Tarsicio, el rico del pueblo por la apropiación de tierras de vecinos afines al bando perdedor y fusilados al final de la contienda, alcalde y jefe local del partido único; su afortunado matrimonio con una vecina, Tomasa Santos García; el nacimientos de sus hijos...
Entonces, Uge comprendió los murmullos de los vecinos, cuando pasaban ante la puerta de su casa, el apodo familiar de “los coloraos”, quizá fruto del miedo y muestra de señalamiento, de” no somos como vosotros”.
Entonces, Uge entendió la gran tristeza que arrastró su abuelo Benito desde que terminó el conflicto por las terribles consecuencias que le trajo estar haciendo el servicio militar en territorio del gobierno legítimo, cuando estalló la guerra. Ese fue su único delito, como el de otros miles de compatriotas; aunque él pudo contarlo.
Entonces, Uge lloró, rabioso, por la injusticia que representaba esa situación; mientras se prometía luchar para que no volviera a repetirse.
CUARTA CLARIDAD
- "El sábado 23 de noviembre de 1935 el matemático e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos don Fernando Gallego Herreras consiguió que, al segundo intento, tras solucionar algunos problemas de equilibrio en el prototipo, su invento, al que había bautizado como <<aerogenio>>, despegase verticalmente. El avión carece de planos, hélices, timones y cola, pero tiene alas anchas, pesa unos ochocientos kilogramos, consta de dos cabinas con capacidad para tres tripulantes, ocupa una superficie de 60 metros cuadrados y está propulsado por un motor de diez cilindros y 80 CV a 3500 rpm. La navegación aérea se consigue mediante un sistema de aire comprimido que suministra presión y calor. El señor Gallego Herreras asegura que podrá realizar el trayecto Madrid-Nueva York en menos de seis horas", informa el Heraldo de Madrid. La reseña continúa señalando que "el motor de la aeronave, fabricada con tela, madera y metal, crea una atmósfera artificial que envuelve al aparato y lo eleva o transporta, y en la que quedan sumergidos tanto el motor como los navegantes". Por desgracia el prototipo ardió durante dicho intento y se canceló su desarrollo.
- Benito Soto Aboal fue un pontevedrés que vivió durante los primeros treinta años del siglo XVIII. En esa época se implantó la “Marina del Mar”, un sistema de reclutamiento forzoso para la Armada española. Benito desertó y se trasladó al Caribe, donde practicó el contrabando en Cuba. Después, se embarcó como contramaestre en un barco brasileño con patente de corso que practicaba la trata de esclavos. Se llamaba “O defensor de Pedro”. En 1828, se amotinó contra el capitán y logró el control del buque, que denominó “La Burla Negra”, y la dedicó a la piratería. Su primera víctima fue la fragata mercante británica “The Morning Star”. El segundo fue la fragata norteamericana “Topaz”, matriculada en Boston, que transportaba salitre y seda. El saqueo duró toda la noche. El barco explotó por la combustión del salitre. La tripulación y los pasajeros fueron ejecutados por los piratas. Juzgado en rebeldía y condenado a la horca, se refugió en Gibraltar; donde las autoridades inglesas volverán a juzgarlo y condenarlo a la misma pena por el asesinato de 75 personas y el saqueo de diez embarcaciones, entre ellas la citada “The Morning Star”, algunos de cuyos supervivientes testificaron durante el juicio. El 25 de enero de 1830, a los 24 años de edad, el pirata Benito Soto murió colgado por el cuello.
- Todos los sinvergüenzas hablan de honestidad.- (Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo).







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