martes, 21 de diciembre de 2021

chafardero 153

 <<<EL NUEVO CHAFARDERO INDOMABLE

NÚMERO 153   ANNO VII>>




PRIMERA PLANA

El Sol Invicto fue una divinidad muy popular durante el imperio romano tardío. Cada solsticio de invierno se organizaba un festival en su honor entre el 22 y el 25 de diciembre. Su culto fue el oficial  del imperio desde el año 274 d.C. por orden y deseo del emperador Aureliano, aunque ya existía una divinidad solar arcaica conocida como Helios, el famoso Coloso de Rodas.

El 7 de marzo del 321 d.C. el emperador Constantino decide que el día del  Sol (Dies Solis), el domingo, sea jornada de descanso laboral en el imperio para poder adorar al dios. El culto al Sol perduró hasta que el emperador Teodosio lo abolió en el 380 d.C.

El nacimiento del Sol Invicto se celebraba cada 25 de diciembre. Ante la ausencia de una fecha precisa  del nacimiento de Jesús en la Biblia, los cristianos eligieron este día para conmemorarlo trescientos años después de su muerte, convirtiéndolo, de paso, en divinidad solar como continuador (o sustituto) del citado Sol Invicto. No obstante realizaron un cálculo minucioso para justificarlo, basándose, según los expertos, en una antigua tradición judía que establecía, para los profetas como Jesús, su fecha de nacimiento nueve meses después de su día de concepción. ¿Cómo conocían este último dato? Cuestión de fe. 

Por otro lado, tenemos otra divinidad venida de Persia,  conocida como Mitra, a la que adoraban mayoritariamente los legionarios romanos. La tradición cuenta que nació de virgen un 25 de diciembre, que fue adorado por magos y pastores, que realizó milagros y prodigios y resucitó al tercer día de su muerte. El rito central de su culto era una ceremonia llamada "acción de gracias" o... eucaristía, muy similar a la realizada por los cristianos desde los primeros tiempos hasta la actualidad. Incluso muchas iglesias cristianas fueron construidas sobre antiguos templos de Mitra como ejemplo de que los nuevos cultos suplantan a los anteriores y con la intención, tal vez, de convertir en cristianos a los adoradores de Mitra; haciéndoles creer que se trataba de un simple cambio nominal de su divinidad.

Ahora lo llamamos Navidad y lo celebramos comprando regalos y décimos de lotería (otro ejemplo de paganismo), pero antes fue el Sol Invicto en cuyo honor se celebraban festejos como las Brumales el 25 de diciembre, o los ritos mistéricos en honor de Mitra sólo para iniciados como hacían los primitivos cristianos en las catacumbas . 

Nada se destruye, todo se transforma. Nada es nuevo, todo proviene. Cambian los nombres, permanecen las esencias.

¡Qué ustedes lo pasen bien!



¿QUÉ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?

- Le descubren un diente dentro de la nariz tras años de problemas respiratorios.

- Arabia Saudí descalifica cuarenta y tres camellos de un concurso de belleza por llevar bótox.

- El código de conducta de la unidad de élite de la Armada invoca a san Juan Nepomuceno y la Virgen del Carmen.

- Multado por comentar una intervención policial en virtud de la Ley Mordaza que un sector de la policía y la benemérita exigen no derogar.

- Santa Mónica estrena pestañas nuevas al regresar al  monasterio de la Encarnación.

- "Me comprometo a que todas las elecciones que se convoquen a partir de ahora las gané el PP", Teodoro "Lanzagüitos" García Egea,

- Pablo Casado presume de no "viajar en el Falcón", avión que solo puede utilizar el presidente del gobierno.

"Cinco gramos de cocaína y una botella de Cardhú", principales premios del sorteo de una cesta de Navidad en Murcia.



OLDIES

"Merry Christmas (I Don't Want to figh tonight)", The Ramones. Puro pietismo.





LITERALIA


CUENTO DE NAVIDAD




Aquella tarde que cambiaría mi vida para siempre, me reuní con mi antiguo vecino Juanito Lucientes en nuestro pub de referencia, “The Pipe & The Piper”, donde nos iniciamos en la ingesta de cerveza desde nuestra más tierna adolescencia y disputamos reñidas partidas de dardos; actividad en la que llegamos a campeones juveniles nacionales ante nuestra sorpresa.

Desde entonces nuestras vidas se distanciaron bastante: yo, Pepe Pérez, proseguí la tradición contable de mi familia -CONTADURÍA PÉREZ. Desde 1872 las 24 horas del día a su servicio- que inició mi bisabuelo Restituto Pérez Almansa, mantuvo mi abuelo Raimundo Pérez Albarracín y continuó mi padre Romualdo Pérez Almonte. Yo también debería haber tenido un nombre que empezara por la letra erre, pero nací en época de crisis. En cuanto a Juanito, se convirtió en el viajero y explorador mundialmente conocido que siempre quiso ser. De hecho, había regresado días antes de su última expedición a Jordania; donde había redescubierto las legendarias minas del no menos mítico rey Nemrod en el antiguo reino nabateo. La oportuna aparición de las autoridades locales impidió que mi camarada trasladase a nuestro país los enormes diamantes azules que encontró en ellas, considerados sagrados por ser la representación de su dios Dushara.

El motivo de nuestro reencuentro en el pub fue que su dueño, Jeremías “Jimmy” Acosta nos había invitado, recordando nuestras hazañas etílicas en su local, a unas jornadas de degustación de una cerveza artesanal que elaboraba él mismo y había bautizado como “Mano Santa”. La primera jarra no me produjo buena impresión, aunque tal vez pudo distraerme la belleza de nuestras contrincantes a los dardos, las gemelas Pamela y Malena. Jimmy nos saludó con familiaridad, mientras nos servía una nueva ronda y agradecía nuestra presencia en un día tan importante para él y su negocio. A nuestras preguntas sobre la fabricación de su nuevo producto, respondió que sus ingredientes básicos seguían siendo agua, cebada y lúpulo; aunque había añadido otros más imaginativos como datura estramonio, unos gramos de cornezuelo del centeno y una pizca de polvo de cantárida para animar la mezcla.

Tras ganar la primera partida, concedimos la revancha a nuestras contrincantes; porque éramos unos caballeros y... pretendíamos seguir jugando en su casa. Sin embargo, sobre las tres de la madrugada, creo, Juanito anunció su retirada y me cogió del brazo. Cuando salimos al exterior entre mis protestas, descubrí un trineo tirado por ocho renos. Respetuoso con las tradiciones, pregunté a mi amigo si el primero se llamaba Rudolf; pero respondió que era Harold. Nos acomodamos en el vehículo y abrigamos con las mantas que encontramos, y, tras la orden de partida, nos elevamos por el cielo con pasmosa facilidad. Juanito parecía poseer habilidades desconocidas por mi. En un principio, pensé que aterrizaría en la puerta de mi casa; pero proseguimos el viaje hasta posarnos frente a un gran edificio de madera, cuya fachada estaba iluminada por miles de bombillas. Mi ojo de contable me permitió contarlas en un periquete. Estaba rodeada por un tupido bosque de alerces y abetos. Numerosos renos pastaban tranquilamente por los alrededores. Algo perplejo pregunté a mi amigo:

  • ¿Ya hemos llegado a la sierra?

  • ¡Ja, ja!... Pepe, estamos en Rovaniemi.

  • ¿Dónde?

  • El hogar de Santa Claus.

  • ¡Venga ya...!

  • ¡Ho, ho, ho!

Pasamos al interior de la casona, donde ya parecía esperarnos un orondo caballero de luengas barbas blancas ataviado con un grueso traje verde con ribetes blancos, cinturón de cuero con hebilla dorada y botas negras. A su alrededor, numerosos chiquillos -pajes según Juanito- empaquetaban juguetes en grandes cajas de cartón que envolvían con papeles y cintas multicolores que, después, recogían otros seres de orejas puntiagudas -¿duendes?- y mirada huraña vestidos con jubones rojos, calzas azules, mocasines doradas y tricornios verdes de felpa con cascabeles en sus extremos. Nos sentamos frente a él y degustamos sendas, y reconfortantes, tazas de chocolate con picatostes que nos sirvieron unas hermosas camareras que caminaban a... cuatro patas.

  • Muchas gracias por vuestra visita, amigos – dijo el hombre orondo.

  • Es un honor para nosotros, Santa - respondió Juanito.

  • También para mí – aludí.

  • He leído vuestras cartas y creo que podré satisfacer vuestras peticiones

Miré sorprendido a Juanito, pues no recordaba haber escrito ninguna misiva; pero me tranquilizó con un gesto manual.

  • Su reputación le precede, Santa – comentó mi amigo.

  • Bueno, bueno... Ho, ho, ho... Mis muchos años de experiencia me ayudan a complacer a todos mis clientes.

Entonces, se levantó e invitó a seguirle, precedidos por un simpático reno que iluminaba con su nariz las diferentes estancias que fuimos atravesando hasta llegar a una sala inmensa llena de...

  • ¡Oh, Santa, os habéis superado! - reconoció Juanito.

Numerosas piedras brillantes -diamantes azules según mi amigo- cubrían las paredes que se elevaban hasta el cielo. ¡Debía haber una fortuna en aquella habitación! Embelesado, preso de una risita casi demente, Juanito se quedó en aquella cámara acariciando su tesoro y repitiendo sin cesar: “Las minas de Nemrod, las minas de Nemrod...”..

Santa y yo seguimos al reno hasta la siguiente pieza; donde, al iluminarse, abrí la boca de par en par y lloré de... alegría.

- Pepe, ¡son todas para ti!

No eran diamantes. ¡Era algo mucho mejor!... Miles, millones de botellas llenas de cerveza tapizaban los muros de mi salón hasta el infinito. Reí, canté, abracé a Santa y al reno, me volví creyente; pues solo un ser superior podría haber realizado un prodigio semejante. Había encontrado por fin una misión a la que dedicar mi vida entera. Sin más dilación, abrí la primera botella, y, cuando me disponía a dar el primer trago, apareció Jimmy para decirme:

  • Pepe, vamos a cerrar.

  • No, son mías, sólo mías – respondí.

  • Son las seis de la mañana -insistió-. Vete a casa a dormirla.

Juanito me tomó del brazo y me subió a su coche. Durante el recorrido le comenté que habíamos estado con Santa Claus y que nos había regalado muchos diamantes a él y todas las cervezas del mundo a mí. Entre risas, me recordó que el domingo siguiente salíamos de viaje hacia Israel para investigar la supuesta tumba del último Mesías. Le respondí que estaría preparado, pero antes nos tomaríamos la última. La rechazó, aduciendo que:

  • Pepe, te has bebido una veintena de “Mano Santa”.

  • ¡Cojonudo!... ¿Y las chicas?... ¿Dónde están las chicas?

  • ¿Qué chicas?

  • Las gemelas con que jugamos a los dardos.

  • ¡Ja, ja!... ¡Menuda cogorza llevas!... Eran Jimmy y su hermano Marcial.

  • ¡Han sido unas Navidades inolvidables!:... He volado en trineo, he conocido a Santa y ahora veré a Jesucristo...¡Dabuten!

  • Ho, ho, ho



CRÓNICA DE SOCIEDAD (urbi et orbi)

-El Ferrocarril Subterráneo fue una red de rutas y escondites secretos que se extendían por los estados nordistas de Estados Unidos hasta Canadá y que empleaban los esclavos huidos del Sur en busca de libertad y una vida digna. Viajaban siempre de  noche para esquivar a las patrullas y cazarrecompensas. Sin embargo, hubo una pareja que hizo lo contrario: Ellen Craft y su marido William viajaron de día y a plena luz desde su Georgia natal hasta Boston, pasando por Savannah, Baltimore y Richmond. Gracias a que ella era mestiza de blanco, su amo, y negra, su madre esclava, tenía la tez muy clara. Un atuendo adecuado y unas gafas de cristales oscuros completaron su disfraz de mujer blanca que viajaba con su esclavo por motivos de salud. En Boston les sorprendió la aprobación de la Ley de Esclavos Fugitivos que prohibía a los residentes de Estados libres cobijar o ayudar a esclavos huidos, por lo que se mudaron a Londres. Años más tarde, regresaron a Georgia; donde fundaron una granja-escuela para educar a esclavos liberados, una vez que se derogó la ley estatal que prohibía enseñar a leer y escribir a los estos (para que no pudieran adquirir propiedades o votar entre otras consecuencias).

- La ciudad egipcia de Menfis (Ineb-Hedi, el Muro Blanco, para sus habitantes) toma su nombre del apelativo griego de la pirámide del faraón Pepi I llamada Men-Nefer en la necrópolis de Saqqara.

- El faraón Kender, de la XIIIª dinastía, mandó erigir una pirámide en la necrópolis de Saqqara, dotada con un sofisticado sistema de cerramiento de su cámara funeraria mediante la evacuación de arena.

- El buey Apis, representación del dios egipcio Ptah, creador del mundo, constructor, inventor de la albañilería  y sanador universal, poseía en vida una residencia especial y un harén de vacas cual sultán otomano. A su muerte, era enterrado en un gran ataúd de granito, junto al que había una capilla para que sus devotos pudieran rezarle, en el Serapeon de Saqqara.

- La  localidad coruñesa de Noia (Noya) recibe su nombre, según una tradición muy discutida, de la mujer de Tubal, nieto de Noé, llamada Noelia; nombre que no aparece en la Biblia. Su escudo recuerda la gesta del Arca de Noé. Según el sacerdote caldeo Beroso, el citado Tubal fundó un linaje que, casualmente, termina en nuestros Reyes Católicos. Esta afirmación la encontró el dominico Annio de Viterbo, mientras trabajaba para Alejandro VI, el Papa Borgia. En el ya citado documento el cronista también indica que existió en Hispania una ciudad llamada Roma, palabra derivada del griego rhome, valentía; de donde el religioso infiere que la comentada Roma no era otra que Valencia, patria chica de su señor y pontífice. Luego nos escandalizamos, porque los nacionalistas actuales adaptan la historia a su gusto.






FRASE DEL DÍA (sea el que sea)

"El gobierno debe desterrar de los establecimientos políticos hasta la sombra de la iniquidad".- (Gaspar Melchor de Jovellanos).


CONTRAPORTADA





FELICES FIESTAS
PARA
TODAS Y TODOS


sábado, 4 de diciembre de 2021

chafardero 152

 <<EL NUEVO CHAFARDERO INDOMABLE

NÚMERO 152  ANNO VII>>




PRIMERA PLANA

"El mejor homenaje es leerlo por su importancia  oceánica", afirmó el sexto teniente de alcalde de la ciudad sin llegar a explicar el significado del adjetivo marino. ¿Se refería tal vez a su inmensidad, a su profundidad, a su genio, a la invencible atracción que ejerce sobre nosotros? Luego añadió que "ya existían en la urbe varios lugares con su apellido: una calle, una escuela, un parque, una rosaleda, dos bares-restaurantes, un centro examinador, una ruta literaria y... la consulta privada de un médico (que sepamos)"; motivos más que suficientes a juicio del equipo municipal para denegar la erección de una estatua en su honor, aunque el insigne escritor del que hablamos -el más grande según algunos- considerase la ciudad como "archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades". Sí, según el gobierno municipal barcelonés, Cervantes ya está suficientemente representado en la ciudad que visitó Don Quijote en la segunda parte de sus aventuras, publicada en 1615,  donde se batió en feroz duelo con el Caballero de la Blanca Luna, su vecino el bachiller Sansón Carrasco; quien, tras derrotarle, le ordenó abandonar sus andanzas caballerescas y regresar a su pueblo para vivir como el pobre hidalgo que era; lo que, tal vez, precipitó su muerte al carecer de motivos para seguir viviendo. Alonso Quijano es Don Quijote o no es.

También es posible que, dentro del delirio inherente a los nacionalismos (catalán en este caso), los munícipes considerasen a Cervantes poco independentista por haber residido en la Villa y Corte,  la centralista Madrid, como para merecer una estatua en su ciudad; aunque, si hubiera vivido en la Diagonal... El hecho de que Cataluña posea la colección cervantina más importante del país al que no quieren pertenecer tampoco les ha parecido relevante para cambiar su decisión.

El poeta canta a la vida, el amor,  la alegría, el placer, la aventura, la amistad o la esperanza y sus contrarios. El trovador canta al amor perdido o anhelado, al amigo caído, al pasado feliz, la paz, la fraternidad y sus contrarios. El político canta a la ambición, el amiguismo, la incompetencia, la promesa incumplida, el cohecho, la coacción ciudadana o la soberbia; pero nunca a sus contrarios.

Por eso ¡siempre valdrán más un poeta o un trovador  (un Quijote) que cien mil molinos de viento disfrazados de politicastros elatos y lerdos!



¿QUÉ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?


- "Por favor, no tardéis mucho. Mi suegra está en casa y, hasta que no coma, no se va"- comentario de un cliente en un restaurante.

- La Audiencia de Granada absuelve a  un coronel de la Guardia Civil acusado de narcotráfico de hachís por considerar la droga "un regalo al Estado".

- Según el Delegado del Gobierno en Andalucía "la tanqueta policial que intervino para frenar las manifestaciones de los trabajadores gaditanos del metal, no lo era; sino un vehículo blindado con unas ruedas más resistentes y una pala para autoprotección de los policías". Según la RAE, tanqueta es  un vehículo blindado con armamento, ruedas y mayor movilidad que un tanque. Por tanto, el señor delegado del gobierno tiene razón: el vehículo utilizado por la policía no es una tanqueta, pues poseía "una pala para autoprotección".

-El Gobierno mandará a Cádiz sólo antidisturbios zurdos para demostrar su talante de izquierdas.- (El Jueves).

- Reino Unido ultima una ley que proteja a pulpos, cangrejos y langostas como seres vivos que sienten y padecen (aunque seguirán comiéndoselos).

- Sirenas antiaéreas en Tarancón para que no se olviden sus muertos por los bombardeos de la Legión Cóndor.

- "La monarquía es la forma de Estado elegida libremente por los españoles".- Isabel de España.

- Denunciado un hombre por intentar vacunarse con un brazo de silicona.

. Muere Mr. Goxx, el hámster que manejaba criptomonedas.





OLDIES

"No  pagliaccio non son Pagliacci", de la ópera "Pagliacci" (si no estamos equivocados) de Ruggero Leoncavallo. Drama, ternura, desencanto,  pasión.




LITERALIA


EL VIGILANTE





Mi vida ha sido profundamente solitaria, pensó el vigilante, consciente de su soledad.

Es cierto que mi anciana madre me sigue atendiendo, pero desaparecerá más pronto que tarde, prosiguió. Entonces, estaré completamente solo salvo milagro.

La única mujer que amé realmente prefirió a otro más apuesto, más rico, más No lo supe nunca. Lo único cierto es que desapareció de mi vida sin una explicación. Aún recuerdo su sonrisa.

Trabajé honradamente para el Estado a cambio de un magro sueldo y una perpetua insatisfacción; pero no importaba a nadie. Por lo visto, era mi obligación. Como también lo era formar una familia, procrear hijos para el Estado, criarles, educarles como buenos ciudadanos para que el día de mañana fueran útiles al Estado; pero no lo hice nunca y fallé al Estado, a mis compatriotas -algunos, incluso, me miraban mal-, a mi país, insistió el vigilante.

¿Por qué estoy solo?, preguntó el vigilante en voz alta. Nadie le respondió, aunque se encontraba en una concurrida cantina, bebiendo un áspero vino tinto. Silencioso, abandonó el local poco después para situarse en el puesto de vigía que le había asignado el comandante de su regimiento -se había ofrecido voluntario por su condición de soltero-, pues sospechaba que el enemigo podría llegar por allí.

Se había reincorporado el ejército en la edad madura por cierto remordimiento al haber fallado al Estado por no formar una familia y tener hijos; pero, también, para defender a su país y sus compatriotas de un feroz invasor que no respetaba vidas ni haciendas, que sólo creía en el dolor y la muerte.

Lo despertó un fugaz destello metálico en la oscura noche.

Tensó los músculos. Aguzó los sentidos. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

Recordó que la vida de muchas personas, de su mujer y sus pequeños hijos, dependía de su labor. Comprendió que se había dormido, que había soñado ser un hombre soltero y solitario que vivía con su anciana madre.

Dudó entre seguir vigilando o dirigirse hacia el cercano campamento para informar a su comandante de sus sospechas; pero debería abandonar el puesto de vigilante que le había asignado.

De repente, descubrió cientos de destellos metálicos frente a él, cientos de corazas y cascos metálicos a pocos metros de su posición. Distinguió el brillo de las espadas cortas, de las largas lanzas, de las hachas dobles. Ya no podía advertir a su jefe sin delatar su posición.

El ejército invasor avanzaba hacia él, moriría sin cumplir su misión. Los pasos enemigos resonaban cada vez más cerca. Ya podía distinguir los faldones de cuero de los soldados, los estandartes desplegados, los rostros fieros de sus rivales. Moriría para nada, su muerte sería absurda, pues no podría salvar a sus compatriotas.

Decidió esconderse entre la maleza y hacerse el dormido.

Las tropas enemigas pasaron muy cerca de su escondite, pero no lo vieron. Temblaba de miedo, consciente de las consecuencias de su decisión.

Escuchó las órdenes de ataque sin cuartel, el choque de las armas, los gritos de los moribundos, el crepitar de las llamas, los cantos victoriosos del enemigo, el restallar de los látigos, los lamentos de los prisioneros.

Cuando el vigilante se incorporó, entumecido, descubrió que se había dormido otra vez y que había soñado ser un vigía encargado de avisar a su comandante sobre la llegada de un ejército enemigo.

Clareaba el día. Su posición ya no era segura. Caminó hasta su ciudad. Aterrado, escuchó los gemidos de los moribundos, el crepitar de las llamas, los cantos victoriosos del enemigo, los lamentos de los prisioneros. Corrió hacia su casa. La encontró destruida. Su mujer y sus pequeños hijos habían muerto, degollados, cerca de la puerta. ¿Por qué los habían matado? ¡Eran inocentes criaturas que no habían tenido tiempo de hacer ningún daño, y su esposa, una sencilla ama de casa y madre que no representaba peligro para nadie!

El vigilante gritó sin obtener respuesta alguna. Los enemigos disfrutaban la victoria, el botín, las prisioneras. Comprendió que estaba solo; que la soledad nos acompaña siempre por más que pretendamos engañarle con amores, familias, trabajos, amistades o diversiones Palabras y más palabras vacías. Desenfundó su espada corta. Se atravesó el pecho. Escuchó, por última vez, correr su propia sangre, el crepitar de las llamas, los cantos victoriosos del enemigo, los lamentos de los prisioneros, los gemidos de los moribundos, y supo, entonces, que ya no estaba solo, que siempre estaría con sus compatriotas.



CRÓNICAS DE SOCIEDAD (urbi et orbi)


- Editado entre 1881 y 1926, "El Motín" fue un periódico republicano, satírico y anticlerical fundado por Juan Vallejo y José Naskens; aunque fue este último el verdadero responsable de la publicación, lo que le valió numerosas multas, censuras inquisitoriales, cuarenta y siete excomuniones obispales y una condena de diez años de cárcel (por supuesto encubrimiento de Mateo Morral; en realidad una venganza política de sus adversarios). De sus cuatro páginas iniciales pasó a los veinte mil ejemplares en sus años más exitosos. En su sección "Manojo de flores místicas" fustigaba el conservadurismo y el clericalismo de la sociedad española con la siguiente justificación: "Jesucristo arrojó a latigazos a los mercaderes del templo; nosotros, pecadores humildes, trataremos de imitarle, fustigando semanalmente  a los que se olvidan de su ley". También se hicieron famosas las caricaturas del dibujante Demócrito,  alias de Eduardo Sojo. 



Su texto fundacional , titulado "Dos palabras",  incluía el siguiente párrafo: 

¡Oh apreciables conservadores, que así exclamáis al leer el título de este periódico! ¡Oh, firmes columnas del orden, la propiedad y la familia! ¡Oh, sesudos políticos, de cívicas virtudes y abnegaciones patrióticas, amparo de la religión y defensores de la moral! ¡Oh, en fin, los buenos, los leales, los previsores!....

Sí; hay motín, y motín semanal, dirigido principalmente contra vosotros, para contrarrestar los efectos del motín de cada día, de cada hora, de cada segundo, que le armáis á la libertad. Al arma, pues, y disparad sobre nosotros, conservadores de todos los matices, las palabras huecas de sentido que conserváis en el arsenal del miedo; habladnos del terror, de la guillotina, de bases sociales minadas, de santos principios hollados, de la Commune, del nihilismo, sin olvidarse de la tea incendiaria, los apetitos de las masas y las sangrientas hecatombes; que nosotros, los promovedores de El Motín, nos reiremos á mandíbula batiente de vosotros con la misma constancia que vosotros os burláis del país que habéis explotado y escarnecido.

¡Guerra á los conservadores! Nos parece que este grito equivale á un programa. (10 de abril de 1881)

Perseguido por los poderosos y la jerarquía eclesiástica, temido por algunos políticos socialistas -a los que consideraba demasiado blandos-, el periódico languideció desde que se prohibió su venta en la calle; lo que provocó  una disminución de ingresos que abocó a su desaparición. Con la muerte de José Naskens, muchos patriotas respiraron aliviados.  Terminamos con una de sus primeras páginas.








La Verna, en la Toscana, es un santuario franciscano del siglo XII, en el monte Penna, Apeninos toscanos, de 1283 metros de altitud. Según la tradición san Francisco de Asís recibió en él (foto superior) los estigmas en 1224Su  nombre deriva de la diosa romana de los ladrones y protectora de los refugiados, Laverna.

- Terminamos con una de reliquias: En la catedral de Coria (Cáceres) se guarda una pieza de tejido de 4'42x0'92 metros, blanca con adornos azules en un lado. Se trata, nada más y nada menos, que del auténtico "mantel de la Última Cena". ¡Alabado sea el Señor!









FRASE DEL DÍA (sea el que sea)

"Todos nos creamos ideales. Todos vamos tras ellos, cerrando los ojos a cuanto pueda probarnos que no existen".-. ("Los ídolos", Manuel Mújica Lainez)


CONTRAPORTADA




domingo, 21 de noviembre de 2021

chafardero 151

 <<EL NUEVO CHAFARDERO INDOMABLE

NÚMERO 151   ANNO VII>>





PRIMERA PLANA

El titular de un periódico digital informa de que: "Sánchez lleva gastados 47.435 € en halcones para expulsar a las palomas de La Moncloa"; lo que podemos entender como que a los  responsables del diario les resulta intolerable semejante dispendio, tal vez por ser colombófilos o contrarios ideológicamente al presidente, si bien los alfaneques llevan actuando en la sede gubernamental desde 2016; lo que implica un gasto anterior del que nada dicen, quizá por tratarse de antepasados de las aves actuales, ser cosas del pasado o por proximidad con el presidente anterior. En todo caso, fijarse en un gasto tan menor en comparación con el presupuesto nacional parece más propio de alguien obsesionado con el actual mandatario que de un auténtico informador.

También cabe preguntarse si el celo demostrado por el plumilla en este asunto se debe a que las rapaces actúan en La Moncloa, símbolo del poder político que algunos consideran usurpado por el presidente Sánchez; pues también cabe suponer que los halcones que intervienen en otros lugares públicos como los aeropuertos, por ejemplo, tendrán su presupuesto y nada se dice al respecto en la reseña periodística; aunque siempre puede ser que los falcónidos de La Moncloa sean más valiosos que sus colegas aeroportuarios.

Preguntado el Halconero Mayor de La Moncloa, señor don Restituto Costumero, natural de la localidad pacense de Garrovillas, por las funciones de sus gerifaltes,  respondió que las habituales. Apremiado por el plumífero Serafín Pisaverde, aclaró que "vuelos de inspección aérea al amanecer y al atardecer y vigilancia personalizada, captura y eliminación de todas aquellas palomas -pues solo han sido contratados para erradicar a estas aves- que carezcan de audiencia con el señor presidente". Ante la sorpresa del gacetillero, añadió que "esta última condición incluye a todos los tipos conocidos de paloma desde la zurita a la mensajera, pasando por la tórtola y la torcaz".

Dado que esta interviú no aparece en el articulo señalado, hemos tenido conocimiento de la misma por la estrecha amistad que nos une con el citado Pisaverde por haber compartido estudios desde la guardería hasta la Facultad de Ciencias de la Información. El reportero añadió como posible causa de la exclusión de su entrevista "la supuesta querencia hacia el inquilino de La Moncloa que denotan las palabras del señor Costumero según el director de su periódico".

Antes de abandonar las instalaciones palaciegas, el redactor intentó recabar la opinión de las causantes de semejante despilfarro público, es decir, las palomas; pero sólo obtuvo de ellas un zureo indignado.






PRIMERA PLANA ALTERNATIVA

España, un ente abstracto, y muchos españoles, abstractos también algunos, están de enhorabuena. La Roja, la única, la gloriosa, la selección campeona de todos y todas, el deporte patrio por antonomasia, estará en el Mundial de Qatar. El hecho de que su juego sea gris, horizontal y ramplón es secundario; el hecho de que la posesión del balón parezca más importante que marcar gol también es accesorio. ¡Somos España! Aquí nacemos para jugar mundiales de fútbol y deslumbrar a nuestros rivales con el brillo de nuestro escudo, la letra muda de nuestro himno nacional y la gallardía incomparable de nuestros jugadores (algunos enrolados en equipos extranjeros, mercenarios modernos). ¡Vamos al Mundial! Por unos minutos, nos olvidamos de la electricidad, el gas, los carburantes, la inflación, la reforma laboral, la ley mordaza, el Covid, el volcán de La Palma, las luchas intestinas del PP, las diferencias entre los socios de gobierno, el chantaje "democrático" de nacionalistas e independentistas, el odio de Vox,  las mentiras de la prensa amarilla, los abusos sexuales de la Santa Madre... Por un momento, el país, sus habitantes, vivió en éxtasis; pues el fútbol, el deporte rey, es el mejor bálsamo para todos los problemas patrios, reales e imaginarios (o eso queremos creer).







¿QUÈ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?

- Un decano de la Universidad de Vigo pierde unas elecciones en las que era el único candidato.

- "Una guía laboral del Ayuntamiento de Marbella ve en la prostitución una salida laboral para la precariedad de mujeres migrantes".- (elplural.com).

“España no va bien con usted, pero España volverá a ir bien cuando lleguemos otra vez el Partido Popular a rob... a resolver la crisis y la quiebra que usted ha producido, como siempre”.- Pablo Casado durante una intervención parlamentaria.

- Multado por poner una cámara en el coche para filmar a quienes se lo rayan.

- La Xunta programa actos en honor de la actriz María Casares no sea una desconocida.

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OLDIES

"Kashmir", Led Zeppelin. Tensión, drama, ambiente, genio.





LITERALIA




PERTINAX





Eddy McGregor –Eduardo Martínez en la nómina del MOPU, donde dormita de ocho a quince p.m.- era el contrabajista oficial del muy noble “ROGUE’S LIFE QUARTET” (“Cuarteto de vida pícara”), formación musical integrada por siete miembros adicta al jazz en todas sus variedades y expresiones, que nació de la primigenia tuna de Ingenieros Submarinos de la Universidad Central.

Durante los fines de semana, actuaban en tugurios infectos, cuchitriles innombrables y otros antros de perdición llenos de macarras y mujeres “brutalmente apetecibles”; un ambiente siempre entendido y una densa humareda que incomunicaba a público y ejecutantes. Pero una de las características fundamentales de todo artista que se precie debe ser la fe ciega en sus posibilidades, especialmente si no las tiene.

Divorciado y padre de dos gemelos –a los que podía una vez al mes-, su exiguo sueldo de funcionario público le servía, únicamente, para satisfacer la draconiana –según su abogado- y miserable –según el de ella- pensión que debía pasar, por sentencia judicial en firme, a su excónyuge.

En el último mes habían escaseado los conciertos –“temporada baja”, según su agente, que se llevaba un 25% de su caché-; mientras que habían aumentado las exigencias crematísticas de su exmujer. La ropa de marca resulta más cara cada día y los niños no quieren ponerse otra cosa. ¡Se desprestigiarían ante sus amigos! En consecuencia, se había visto obligado a empeñar a su fiel “Cugat”, un contrabajo italiano fabricado con madera de cedro libanés – el último que quedaba en pie, según le advirtió el avispado vendedor-adquirido por trescientas mil pesetas en el zoco de Bou Saada tras tenaz puja con alguien que dijo llamarse Julius Evola, el afamado mago particular de Mussolini, Benito pro patria mori.

Triste y cabizbajo, se dirigió hacia el sombrío negocio de antigüedades que regentaba en la céntrica calle del Doblón el ratonil Abram Door, ropavejero diplomado y mecánico de mecheros solares. El simpático –para su familia- y despreciable –para sus clientes- anciano –había compartido pupitre con el errático Ahasvero, tal y como parecía demostrar un marchito diploma que enseñaba orgullosamente a todos sus visitantes- le ofreció ocho mil quinientas veintitrés pesetas con sesenta céntimos a cambio de su querido instrumento. Con una sonrisa falsamente dura, Eddy abrió la mano, entregó el contrabajo y guardó los billetes. Volvió a la calle dispuesto a ocultar sus penas en un proceloso mar de alcohol.

Con el amanecer, se descubrió borracho perdido y abrazado a la cabeza disecada de un Miura en “La taberna de Lagartijo” y, lo que era peor, tan pobre como antes de empeñar su herramienta de trabajo. Dando tumbos, saludó al nuevo día con la melodía de “Ornithology” –aunque faltase el admirado saxo de Charlie Parker- y se dirigió hacia el cercano domicilio de Gabriela, percusionista invitada del muy noble “Rogue’s Life Quartet”.

Gruñó desganadamente a la portera, agazapada en su tabuco, y ascendió hacia el tercer piso; dejando el quejido de los escalones de madera como única memoria de su paso.

Llamó al timbre con fuerza y precisión; de lo contrario, la potencia no habría servido para nada. Un gallo emitió su kikirikí triunfal; aunque hubiese amanecido un par de horas antes. Eddy comenzó a tararear un kirie, mientras dudaba entre derribar la puerta o esperar su apertura apoyado sobre la barandilla metálica de la escalera. Pasaron los minutos y la escena no cambió. Recuperó la vertical y presionó nuevamente el timbre, que liberó un sonido quejumbroso próximo a la censura. Después, oyó, por este orden, una blasfemia, un bostezo, unos pies arrastrándose por el suelo y el descorrimiento de cuatro cerrojos. La puerta se entreabrió hasta que una cadena enganchada al marco se lo impidió. Una mujer semidesnuda, semidormida, con los ojos semicerrados, se asomó por el hueco resultante de la ya citada apertura. La aparición murmuró:

  • ¿No es muy pronto para mirar el contador del gas?

  • Gabriela, soy yo, Eddy.

  • Ah, sí, el contrahecho.

  • No, mujer, no. El contrabajo.

  • Sí, bueno..., yo me entiendo, creo.

  • ¿Me invitas a un café?

  • ¿Ya han puesto las calles?

El gallo anterior volvió a cantar, reincidiendo en su confusión horaria.

  • cuánto añoro las sanas costumbres de Sibaris, donde mataron a todos los gallos para poder dormir a pierna suelta – comentó Eddy.

  • ¿Cómo? – preguntó una Gabriela entumecida.

  • ¿Qué hay del café?

  • Pasa, pasa. Tienes todo lo necesario en la cocina.

Quitó a tientas la cadena y abrió la puerta de par en par. Una brisa gélida, invisible y, por tanto, traidora, le obligó a arrebujarse bajo la escasa ropa que llevaba encima. Eddy cerró tras de sí y siguió a la mujer hasta el interior de la vivienda. La inquilina se desnudó en silencio, se metió en la cama y se acurrucó bajo un edredón nórdico decorado con alegres escenas sátiras. Instantes después, roncaba satisfactoriamente. Tras prepararse la infusión, Eddy se sentó en una vieja mecedora, que, con el vaivén, sonaba igual que una reunión vespertina de chicharras, es decir, igual que el muy noble “Rogue’s Life Quartet”, cuando ensayaba en los bajos de la parroquia de san Enervadito de Chinchaysuyo, localidad peruana famosa por los grandes mistagogos que nacieron en ella; sin que nadie haya sido capaz de explicar tan sorprendente fenómeno hasta la fecha. A cambio del local, amenizaban los oficios religiosos con piadosos “negros espirituales”. Encendió la cadena musical, enchufó los auriculares y se dispuso a disfrutar una grabación en directo de Thelonius Monk. El persistente ruido de fondo le rememoró el bullicio de la juventud –quizá, la infancia o algún otro parque jurásico perdido en el limbo de los milenios-, los inocentes juegos de la Casa de Campo con sus amiguitas del barrio, los plácidos escarceos bajo los arbustos en las cálidas noches de verano con las cada vez menos niñas, los baños bajo la luz de la Luna –serena y llena- en la piscina del chalet de Tachito –su primo más odiado- junto a Marisa, la fiel y abnegada sirvienta familiar. El persistente ruido de fondo le despertó de un breve, pero profundo, sueño. Descubrió que el vinilo se había terminado y la aguja chocaba contra el final de los surcos. Levantó el brazo del tocadiscos, se quitó los auriculares y apagó la cadena estereofónica.

Miró hacia la calle y pudo ver comprar el periódico y los churros a los domingueros. Como no tenía ninguna prisa, se desvistió con lentitud y, después, se introdujo en la cama, junto a Gabriela; quien, al notar el calor de otro cuerpo, se arrimó a él. Con movimientos precisos, se puso sobre ella y, mecánico, cumplió con la obligación conyugal que ya no debía a su señora. La mujer roncaba satisfactoriamente.

Un potente grito le sacó de sus ensoñaciones.

  • ¿Qué haces en mi cama? – le preguntó Gabriela.

Eddy abrió los ojos, reconoció el lugar y se estiró en silencio. Después, la besó en los labios. La mujer le rechazó e insistió en su inquisición.

  • ¿Qué haces en mi cama?

  • Nada. Ya lo he hecho. Nunca supuse que haría el amor con un maniquí sonoro.

  • ¿Cómo?... ¿Qué tú y yo...?

  • no, yo; porque tú sólo roncabas.

  • ¡Entonces, me has violado, cerdo!

  • ¿Por quién me has tomado?

  • Por lo que eres: un degenerado.

  • Resulta tan enternecedor conocer la existencia de personas que te aprecian sinceramente. He estado bebiendo toda la noche para olvidarme de mi bancarrota irreversible y, como vives por la zona, decidí hacerte una visita.

  • Pero te pareció poco y te metiste en mi cama.

  • Te veía tan desamparada.

  • Desamparada, no, ¡Imbécil! Sólo dormida.

  • ¡Qué más da!

  • Luego, entonces, tengo razón. Aprovechaste la situación para poseerme sin permiso.

  • Tampoco hay que exagerar.

  • ¡Mariconazo, impotente!

  • Me abrazaste con fuerza y yo entendí que...

  • ¿Yo?...Ni aunque fueses el último hombre en el mundo.

  • El caso es que consumé un viejo sueño.

  • Pues ya puedes largarte con viento fresco a tu casa, recoger el contrabajo y reunirte con todos nosotros en la iglesia. Tocamos esta noche en “El crápula enmascarado” y tenemos que ensayar el repertorio. Nos pagan diez mil a cada uno y dicen que acudirán los directivos de un nuevo sello musical. ¡Podemos consagrarnos definitivamente!

  • Tengo un pequeño problema: dada mi precaria situación económica, he tenido que empeñar mi instrumento.

  • Entonces, ¿con qué...?

  • El contrabajo, Gabriela, el contrabajo.

  • ¡Perdona, chico, pero son demasiadas emociones juntas!

  • Telefonearé a Damián por si conoce alguna tienda donde alquilen instrumentos baratos.

  • Deja en paz al líder y desempeña al querido “Cugat”.

  • ¿En domingo?

  • Los prestamistas siempre están dispuestos para hacer negocios.

  • Quizá, pero dime de dónde saco ocho mil quinientas veintitrés pesetas con sesenta céntimos para rescatar el contrabajo.

  • ¡Jolín, qué exactitud! Ni que hubieras acudido a un usurero.

  • No, se llama Abram Door y vestía un efod.

  • ¿No estaría leyendo el Talmud por casualidad?

  • No, una epístola apócrifa de san Pablo a los jerosolomitanos. Por lo viso, es de allí.

  • ¿De dónde?

  • De Jerosolomi.

  • Nunca he oído nombrar esa ciudad.

  • Por esa razón la epístola es apócrifa.

  • ¡Claro, no había caído!

La mujer saltó de la cama y abrió un cajón de la cómoda. Contó algunos billetes y se los entregó al hombre.

  • Hay diez mil. Ya me lo darás, cuando puedas.

  • Si quieres cobrarte en carne, yo...

  • Prefiero a Carmina, la vecina de enfrente.

  • ¿NO me digas que eres lesbiana?... ¡Estáis todas chavetas!

Eddy se vistió rápidamente y se dirigió hacia la calle. Se despidió con un:

  • ¡Lástima, tienes un buen culo!

  • ¡Piérdete, imbécil!

Bajó los peldaños de tres en tres, alegre y cantarín. En su alocado descenso, casi aterriza sobre doña Resignación, viuda de un general gloriosamente fallecido en el Barranco del Lobo; mientras se aliviaba en una letrina. La mujer, elata y vocinglera, le recriminó duramente por su inconsciencia y temeridad, pero Eddy ya había ganado el portal y paraba el primer taxi que vio pasar, en el que atravesó la ciudad hasta llegar a la tienducha de Abram Door, antiguo rabino en Gaza-Cisjordania.

Tal y como había afirmado Gabriela, el local se hallaba abierto; pues el día del descanso era el sábado y no, el domingo. Penetró en el interior y, con grandes voces, gritó:

  • ¡Devuélveme a “Cugat”!

imperturbable, el anciano respondió:

  • No soy taxidermista.

  • Me refiero a mi contrabajo de cedro libanés.

  • ¿Tiene el resguardo y, sobre todo, el dinero?

  • Por supuesto.

Le entregó el boleto y el prestamista se dirigió hacia la trastienda. Eddy destilaba optimismo y buen humor ante la pronta recuperación de su estimado instrumento.

Arrastrando los pies, Abram Door llegó hasta él y le devolvió el justificante.

  • lo he vendido hace un par de horas a un profesor de la Orquesta Nacional.

  • ¿Cómo? –vociferó Eddy-. ¿Cómo ha osado venderlo?

  • Porque era mío. Recuerde que le presté una buena cantidad a cambio.

Medio loco, paseó a lo ancho de la tienda –cada tres zancadas, daba la vuelta-, abrumado por la desgracia.

  • ¿Dónde encuentro un instrumento semejante a estas horas? Toco a las diez en punto.

  • Hombre, puedo venderle uno japonés que abandonó en depósito un titiritero ambulante. Se lo dejaré barato, porque hace unos ruidos muy extraños.

  • ¿Cuánto es barato para usted? – le espetó Eddy.

  • Si comienza insultándome, olvidaré la transacción.

  • ¿Cuánto pide por el contrabajo?

  • Siete mil quinientas.

  • Enséñemelo.

El anciano regresó a la trastienda. Eddy encendió un pitillo para mitigar la espera, para sentir que transcurría el tiempo y asumir que todo seguía su curso natural.

De nuevo junto a él, Abram Door le mostró un instrumento desconchado con dos solitarias cuerdas en el mástil y múltiples rozaduras en la caja.

  • ¿Tiene cuerdas de recambio?

  • De crin de caballo húngaro. Dicen que son las más resistentes. Quinientas cada una.

  • ¿Usted no será judío por casualidad?

  • ¿Yo, yo?... Soy un ciudadano respetable que pagara religiosamente sus impuestos.

  • Bueno, bueno, no se altere. Pelillos a la mar, ¿eh?

  • ¿Se queda con el contrabajo?

  • ¡Qué remedio! Pero, dado su deplorable estado, tendrá que rebajarme el precio y regalarme el cordaje.

  • ¿Cuánto ofrece?

  • Cinco mil por todo el lote.

Una serie rítmica de golpes salió del instrumento, ante la sorpresa de Eddy y la desolación del prestamista.

  • ¿Qué ha sido eso?

  • Ya le avisé sobre los extraños ruidos que emitía.

  • ¿No tiene otro? Me resultará difícil concentrarme en la música, si escucho un guirigay semejante.

  • Sólo tengo éste.

  • ¡Está bien!... Ahí van las cinco mil.

  • Me está robando y usted lo sabe, pero, en el fondo, soy un sentimental.

  • Sí, hombre, sí. Es usted el buen samaritano.

  • No lo dude, caballero.

Cerraron el trato y Eddy pudo completar las cuerdas del instrumento. Después, se dispuso a afinarlo, aunque los extraños sonidos no cesaron durante dicha operación.

  • ¡La paz sea contigo! – se despidió el anciano.

  • ¿No podría ser una quiniela de quince aciertos? – respondió Eddy.

Después, regresó a la calle y buscó alguna casa de comidas. Descubrió un restaurante cercano –CASA “EL PARQUE”. COMEDOR ECONÓMICO-. Se acomodó en una mesa frente al televisor y pidió el plato del día. Recostó el instrumento contra una silla y, fumando, esperó la comida. Un camarero calvo y con bigote le sirvió, sucesivamente, un plato de lentejas, un bistec con patatas fritas, un plátano de Canarias, un café solo, una copa de pacharán y la cuenta, que ascendió a ochocientas pesetas.

Abandonó el local y se dirigió a su domicilio, sito en la periferia de la ciudad. Apoyó el instrumento sobre la pared y se tumbó en la cama, tras poner el despertador a las nueve en punto de la noche. Al rato, dormía profundamente.

Le despertó el insistente repiqueteo del teléfono.

  • ¿Quién es? ¿Se ha terminado el mundo? – preguntó a través del cable.

  • ¿Piensas venir, imbécil? –gritó Damián, el trompetista líder del grupo-. Son las nueve y media y sólo faltas tú.

  • ¡He debido dormirme! – se disculpó.

  • ¡Vaya, no me había percatado!

  • Dame cinco minutos.

Cogió el instrumento y bajó a la calle. Paró otro taxi y le dio la dirección del “CRÁPULA ENMASCARADO”. Cuando llegó al local, los restantes miembros del muy noble “Rogue’s Life Quartet” ensayaban sobre el angosto escenario del bar.

Saludó con la mano y se reunió con ellos.

  • Este no es “Cugat” – afirmó Damián.

  • Cuando llegué, ya lo habían vendido.

La secuencia de sonidos extraños reapareció durante la conversación.

  • Me recuerda los “relojes de la muerte” – comentó Emiliano, el pianista del grupo, doctor en Entomología por la Universidad de Uppsala.

  • ¡Este tío siempre está diciendo chorradas! – protestó Blas, el batería.

  • Tienes el cerebro corroído por el gusano de la ignorancia – atacó el teclista.

  • ¡Que te den, gilipollas! – se defendió el otro.

Como el local ya estaba medio lleno, las diez de la noche en el reloj de carillón situado tras el mostrador, el dueño del bar les pidió con delicadeza que...

  • ¿Empezáis o qué?

La actuación transcurrió con normalidad durante los dos primeros temas; pero, en el tercero, los sonidos provenientes del contrabajo se hicieron más nítidos y enérgicos.

  • ¡El reloj de la muerte, el reloj de la muerte! –repitió el entomólogo, para terminar-. ¡Te han timado, Eddy!

El aludido, que no comprendía nada al igual que el resto de los presentes, siguió tocando; mientras intentaba disimular el nerviosismo que le provocaban ruidos tan desagradables.

La catástrofe sobrevino durante un gran “solo” del pianista, mientras ejecutaban una composición de Duke Ellington. Un estruendo impresionante reclamó la atención de todos los reunidos, incluidos Eddy y el ejecutante. Del contrabajo, sólo quedaban las cuatro cuerdas, que colgaban lastimosamente entre las manos del intérprete. La madera de la caja y del mástil había quedado reducida a un miserable montón de polvo sobre la tarima del escenario.

Emiliano, el entomólogo, abandonó el piano y corrió hacia los restos; de los que sacó un pequeño insecto de unos tres centímetros de longitud y dos más pequeños, de color blanco. Triunfal, se los mostró a todos sus compañeros; después, al estupefacto público.

  • Te había avisado, Eddy.

  • ¿De qué estás hablando, majadero?

  • Del Anobium pertinax, familia de los coleópteros.

  • Encantado – comentó Blas.

  • Vulgarmente, se le conoce por carcoma. Sus larvas –señaló los dos insectos albos- se alimentan de madera, como la de tu contrabajo. El adulto, por su parte, es el que producía los extraños ruidos que salían del instrumento al golpear su caparazón contra la caja para estimular a las hembras de su especie.

  • ¿Por qué me ha tocado a mi? ¿Por qué no le sucedió nunca a Pau Casals?

  • Porque era violonchelista, idiota.

Damián se aproximó al micrófono y pidió disculpas al respetable por verse obligados a suspender la actuación tras el incidente del contrabajo. Podían seguir tocando sin él, pero no querían herir la susceptibilidad de Eddy. Guardaron sus instrumentos y se acodaron en un rincón de la barra. El dueño del local, a regañadientes, les pagó la mitad de lo convenido y les invitó a una consumición.

En ésas estaban, cuando se reunió con ellos un joven barbado con tonsura; aunque, como más tarde les explicó, se trataba de simple calvicie. Se presentó como:

  • Heliodoro Rodríguez, director artístico de MEDIOS NUEVOS, un sello independiente dependiente de una gran multinacional que ha nacido con el firme propósito de promocionar las nuevas músicas. Vuestra actuación me ha entusiasmado – concluyó.

  • ¡Gracias! – afirmó Damián, el líder.

  • ¿Podrías repetir la rotura del contrabajo en cada actuación? –preguntó a un aturdido Eddy-. En el rock, ya lo han hecho genios como Hendrix o Pete Townsend; pero nunca en el campo del pop. ¡Sería una innovación explosiva!

  • ¿Pop? – preguntó Damián, el líder.

  • ¡Claro! Vuestra música es pop, minimalismo, new age.

  • Pero... nosotros hacemos jazz.

  • ¡Nada que no se pueda arreglar con un buen productor! Mañana a las doce os quiero ver en esta dirección – les tendió una tarjeta- dispuestos a grabar vuestro primer elepé.

  • Sólo tenemos ocho canciones bien ensayadas.

  • ¡Da igual! Lo único importante es el número del contrabajo.

  • Mañana no puedo ir a esa hora. Trabajo hasta las tres – comentó Eddy.

  • Pues, si no puedes acudir a la cita, tendrás que dejar el grupo – afirmó Heliodoro Rodríguez, el nuevo líder.

  • ¡Ya era hora de que tuviéramos un motivo! – señaló Blas, el batería.

  • ¿No pensaréis dejarme en la estacada ahora que hemos triunfado? Estamos juntos desde la universidad.

  • Me debes ocho mil quinientas veintitrés pesetas con sesenta céntimos. Así que... procura estar mañana a la hora fijada – le recordó Gabriela.

Su primer disco, titulado “Pertinax”, contenía doce canciones en las que destacaba una base rítmica que imitaba el sonido de las carcomas macho al golpear su caparazón contra la madera de sus escondites. Fue un rotundo éxito de ventas y “THE MUTANT WOODWORMS” (“Las carcomas mutantes”) encabezaron las listas de éxitos durante cuarenta y cinco semanas seguidas.



CRÓNICAS DE SOCIEDAD (urbi et orbi)

- El Código Penal de 1949 recogía el delito de adulterio  y el uxoricidio por honor. Por tanto, consideraba delito de adulterio sólo en caso de que fuera la mujer la infiel y otorgaba al marido el derecho a matarla para defender su honor. Su artículo 428 señala que: "El marido que, sorprendiendo en adulterio a su mujer, matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos o les causase cualquiera de las lesiones graves, será castigado a la pena de destierro".  Si les produjese lesiones leves, quedaría exento de pena. Por otro lado, el marido podía ser infiel cuanto quisiera y con cuántas quisiera o pudiera; pues sólo podía ser condenado en caso de amancebamiento a prisión menor, mientras que la amancebada o querida recibiría la misma pena o el destierro. Justicia divina que dicen.

- Dadas las malas condiciones en que trabajaban los copistas en los monasterios medievales, era bastante frecuente el robo de manuscritos; por lo que sus autores solían incluir, al principio o al final de sus textos, maldiciones contra los ladrones como la encontrada en la biblioteca del Monasterio de Sant Pere de Barcelona: "Para aquel que roba, o pide prestado un libro y  a su dueño no lo devuelve, que se mude en sierpe la mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas, como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y que, cuando finalmente descienda el castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre". O "Si alguien roba este libro que muera hasta la muerte, que se fría en una sartén, que la epidemia y la fiebre lo devoren, se pudra en la rueda y sea ahorcado. Amén". O la existente en la biblioteca de la Universidad de Salamanca: 





- Xosé Velo -Pepe Velo para los amigos- fue un nacionalista gallego que fundó, en su juventud, las Mocedades Galeguistas, junto al poeta Celso Emilio Ferreiro, integradas, a su vez, en el Partido Galeguista, cuyos miembros fueron fusilados o exiliados  tras el triunfo franquista. En el caso de nuestro protagonista, emigró a Caracas tras ser encarcelado por los vencedores y obligado a enrolarse en la División Acorazada Brunete, de donde pasó a un batallón de castigo en Guinea Ecuatorial por desertor. En Venezuela ejerció como profesor y atendía a otros emigrantes como médico y dentista. Fundador del DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación), ideó un plan -la "Operación Dulcinea"- , junto al capitán de marina luso Henrique Galvao, para denunciar ante el mundo las dictaduras española y portuguesa. Con ese fin, organizó el secuestro de un transatlántico -el "Santa María"-  de 20000 toneladas de desplazamiento que cubría la ruta entre Sudamérica y la península Ibérica. Rebautizado como "Santa Libertade" por los veinticuatro asaltantes, ondearon la bandera lusa por carecer de pena de muerte en ese país como castigo a su acción. Con él pretendían llegar hasta las colonias africanas de España y Portugal e iniciar allí la revolución.  Corría el año 1961.  Detenidos por la VI flota norteamericana, tras considerar finalizada con éxito su misión, navegan hacia Brasil, donde Pepe Velo y su hijo Víctor se instalan en Sao Paulo, y fundan la editorial Nós que dirigió hasta su muere en 1972 por un cáncer de pulmón.





FRASE DEL DÍA (sea el que sea)


"Trata siempre con la misma indiferencia al éxito y al fracaso, esos dos impostores".- (Rudyard Kipling)-


CONTRAPORTADA