El Sol Invicto fue una divinidad muy popular durante el imperio romano tardío. Cada solsticio de invierno se organizaba un festival en su honor entre el 22 y el 25 de diciembre. Su culto fue el oficial del imperio desde el año 274 d.C. por orden y deseo del emperador Aureliano, aunque ya existía una divinidad solar arcaica conocida como Helios, el famoso Coloso de Rodas.
El 7 de marzo del 321 d.C. el emperador Constantino decide que el día del Sol (Dies Solis), el domingo, sea jornada de descanso laboral en el imperio para poder adorar al dios. El culto al Sol perduró hasta que el emperador Teodosio lo abolió en el 380 d.C.
El nacimiento del Sol Invicto se celebraba cada 25 de diciembre. Ante la ausencia de una fecha precisa del nacimiento de Jesús en la Biblia, los cristianos eligieron este día para conmemorarlo trescientos años después de su muerte, convirtiéndolo, de paso, en divinidad solar como continuador (o sustituto) del citado Sol Invicto. No obstante realizaron un cálculo minucioso para justificarlo, basándose, según los expertos, en una antigua tradición judía que establecía, para los profetas como Jesús, su fecha de nacimiento nueve meses después de su día de concepción. ¿Cómo conocían este último dato? Cuestión de fe.
Por otro lado, tenemos otra divinidad venida de Persia, conocida como Mitra, a la que adoraban mayoritariamente los legionarios romanos. La tradición cuenta que nació de virgen un 25 de diciembre, que fue adorado por magos y pastores, que realizó milagros y prodigios y resucitó al tercer día de su muerte. El rito central de su culto era una ceremonia llamada "acción de gracias" o... eucaristía, muy similar a la realizada por los cristianos desde los primeros tiempos hasta la actualidad. Incluso muchas iglesias cristianas fueron construidas sobre antiguos templos de Mitra como ejemplo de que los nuevos cultos suplantan a los anteriores y con la intención, tal vez, de convertir en cristianos a los adoradores de Mitra; haciéndoles creer que se trataba de un simple cambio nominal de su divinidad.
Ahora lo llamamos Navidad y lo celebramos comprando regalos y décimos de lotería (otro ejemplo de paganismo), pero antes fue el Sol Invicto en cuyo honor se celebraban festejos como las Brumales el 25 de diciembre, o los ritos mistéricos en honor de Mitra sólo para iniciados como hacían los primitivos cristianos en las catacumbas .
Nada se destruye, todo se transforma. Nada es nuevo, todo proviene. Cambian los nombres, permanecen las esencias.
¡Qué ustedes lo pasen bien!
¿QUÉ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?
- Le descubren un diente dentro de la nariz tras años de problemas respiratorios.
- Arabia Saudí descalifica cuarenta y tres camellos de un concurso de belleza por llevar bótox.
- El código de conducta de la unidad de élite de la Armada invoca a san Juan Nepomuceno y la Virgen del Carmen.
- Multado por comentar una intervención policial en virtud de la Ley Mordaza que un sector de la policía y la benemérita exigen no derogar.
- Santa Mónica estrena pestañas nuevas al regresar al monasterio de la Encarnación.
- "Me comprometo a que todas las elecciones que se convoquen a partir de ahora las gané el PP", Teodoro "Lanzagüitos" García Egea,
- Pablo Casado presume de no "viajar en el Falcón", avión que solo puede utilizar el presidente del gobierno.
"Cinco gramos de cocaína y una botella de Cardhú", principales premios del sorteo de una cesta de Navidad en Murcia.
OLDIES
"Merry Christmas (I Don't Want to figh tonight)", The Ramones. Puro pietismo.
LITERALIA
CUENTO
DE NAVIDAD
Aquella
tarde que cambiaría mi vida para siempre, me reuní con mi antiguo
vecino Juanito Lucientes en nuestro pub de referencia, “The Pipe &
The Piper”, donde nos iniciamos en la ingesta de cerveza desde
nuestra más tierna adolescencia y disputamos reñidas partidas de
dardos; actividad en la que llegamos a campeones juveniles
nacionales ante nuestra sorpresa.
Desde
entonces nuestras vidas se distanciaron bastante: yo, Pepe Pérez,
proseguí la tradición contable de mi familia -CONTADURÍA PÉREZ.
Desde 1872 las 24 horas del día a su servicio- que inició mi
bisabuelo Restituto Pérez Almansa, mantuvo mi abuelo Raimundo Pérez
Albarracín y continuó mi padre Romualdo Pérez Almonte. Yo también
debería haber tenido un nombre que empezara por la letra erre, pero
nací en época de crisis. En cuanto a Juanito, se convirtió en el
viajero y explorador mundialmente conocido que siempre quiso ser. De
hecho, había regresado días antes de su última expedición a
Jordania; donde había redescubierto las legendarias minas del no
menos mítico rey Nemrod en el antiguo reino nabateo. La oportuna
aparición de las autoridades locales impidió que mi camarada
trasladase a nuestro país los enormes diamantes azules que encontró
en ellas, considerados sagrados por ser la representación de su dios
Dushara.
El
motivo de nuestro reencuentro en el pub fue que su dueño, Jeremías
“Jimmy” Acosta nos había invitado, recordando nuestras hazañas
etílicas en su local, a unas jornadas de degustación de una cerveza
artesanal que elaboraba él mismo y había bautizado como “Mano
Santa”. La primera jarra no me produjo buena impresión, aunque tal
vez pudo distraerme la belleza de nuestras contrincantes a los
dardos, las gemelas Pamela y Malena. Jimmy nos saludó con
familiaridad, mientras nos servía una nueva ronda y agradecía
nuestra presencia en un día tan importante para él y su negocio. A
nuestras preguntas sobre la fabricación de su nuevo producto,
respondió que sus ingredientes básicos seguían siendo agua, cebada
y lúpulo; aunque había añadido otros más imaginativos como datura
estramonio, unos gramos de cornezuelo del centeno y una pizca de
polvo de cantárida para animar la mezcla.
Tras
ganar la primera partida, concedimos la revancha a nuestras
contrincantes; porque éramos unos caballeros y... pretendíamos
seguir jugando en su casa. Sin embargo, sobre las tres de la
madrugada, creo, Juanito anunció su retirada y me cogió del brazo.
Cuando salimos al exterior entre mis protestas, descubrí un trineo
tirado por ocho renos. Respetuoso con las tradiciones, pregunté a mi
amigo si el primero se llamaba Rudolf; pero respondió que era
Harold. Nos acomodamos en el vehículo y abrigamos con las mantas que
encontramos, y, tras la orden de partida, nos elevamos por el cielo
con pasmosa facilidad. Juanito parecía poseer habilidades
desconocidas por mi. En un principio, pensé que aterrizaría en la
puerta de mi casa; pero proseguimos el viaje hasta posarnos frente a
un gran edificio de madera, cuya fachada estaba iluminada por miles
de bombillas. Mi ojo de contable me permitió contarlas en un
periquete. Estaba rodeada por un tupido bosque de alerces y abetos.
Numerosos renos pastaban tranquilamente por los alrededores. Algo
perplejo pregunté a mi amigo:
¿Ya hemos
llegado a la sierra?
¡Ja, ja!...
Pepe, estamos en Rovaniemi.
¿Dónde?
El hogar de
Santa Claus.
¡Venga ya...!
¡Ho, ho, ho!
Pasamos
al interior de la casona, donde ya parecía esperarnos un orondo
caballero de luengas barbas blancas ataviado con un grueso traje
verde con ribetes blancos, cinturón de cuero con hebilla dorada y
botas negras. A su alrededor, numerosos chiquillos -pajes según
Juanito- empaquetaban juguetes en grandes cajas de cartón que
envolvían con papeles y cintas multicolores que, después, recogían
otros seres de orejas puntiagudas -¿duendes?- y mirada huraña
vestidos con jubones rojos, calzas azules, mocasines doradas y
tricornios verdes de felpa con cascabeles en sus extremos. Nos
sentamos frente a él y degustamos sendas, y reconfortantes, tazas de
chocolate con picatostes que nos sirvieron unas hermosas camareras
que caminaban a... cuatro patas.
Muchas gracias
por vuestra visita, amigos – dijo el hombre orondo.
Es un honor para
nosotros, Santa - respondió Juanito.
También para mí
– aludí.
He leído
vuestras cartas y creo que podré satisfacer vuestras peticiones
Miré
sorprendido a Juanito, pues no recordaba haber escrito ninguna
misiva; pero me tranquilizó con un gesto manual.
Su reputación
le precede, Santa – comentó mi amigo.
Bueno, bueno...
Ho, ho, ho... Mis muchos años de experiencia me ayudan a complacer
a todos mis clientes.
Entonces,
se levantó e invitó a seguirle, precedidos por un simpático reno
que iluminaba con su nariz las diferentes estancias que fuimos
atravesando hasta llegar a una sala inmensa llena de...
¡Oh, Santa, os
habéis superado! - reconoció Juanito.
Numerosas
piedras brillantes -diamantes azules según mi amigo- cubrían las
paredes que se elevaban hasta el cielo. ¡Debía haber una fortuna en
aquella habitación! Embelesado, preso de una risita casi demente,
Juanito se quedó en aquella cámara acariciando su tesoro y
repitiendo sin cesar: “Las minas de Nemrod, las minas de
Nemrod...”..
Santa
y yo seguimos al reno hasta la siguiente pieza; donde, al iluminarse,
abrí la boca de par en par y lloré de... alegría.
-
Pepe, ¡son todas para ti!
No
eran diamantes. ¡Era algo mucho mejor!... Miles, millones de
botellas llenas de cerveza tapizaban los muros de mi salón hasta el
infinito. Reí, canté, abracé a Santa y al reno, me volví
creyente; pues solo un ser superior podría haber realizado un
prodigio semejante. Había encontrado por fin una misión a la que
dedicar mi vida entera. Sin más dilación, abrí la primera botella,
y, cuando me disponía a dar el primer trago, apareció Jimmy para
decirme:
Pepe, vamos a
cerrar.
No, son mías,
sólo mías – respondí.
Son las seis de
la mañana -insistió-. Vete a casa a dormirla.
Juanito
me tomó del brazo y me subió a su coche. Durante el recorrido le
comenté que habíamos estado con Santa Claus y que nos había
regalado muchos diamantes a él y todas las cervezas del mundo a mí.
Entre risas, me recordó que el domingo siguiente salíamos de viaje
hacia Israel para investigar la supuesta tumba del último Mesías.
Le respondí que estaría preparado, pero antes nos tomaríamos la
última. La rechazó, aduciendo que:
Pepe, te has
bebido una veintena de “Mano Santa”.
¡Cojonudo!...
¿Y las chicas?... ¿Dónde están las chicas?
¿Qué chicas?
Las gemelas con
que jugamos a los dardos.
¡Ja, ja!...
¡Menuda cogorza llevas!... Eran Jimmy y su hermano Marcial.
¡Han sido unas
Navidades inolvidables!:... He volado en trineo, he conocido a Santa
y ahora veré a Jesucristo...¡Dabuten!
Ho, ho, ho
CRÓNICA DE SOCIEDAD (urbi et orbi)
-El Ferrocarril Subterráneo fue una red de rutas y escondites secretos que se extendían por los estados nordistas de Estados Unidos hasta Canadá y que empleaban los esclavos huidos del Sur en busca de libertad y una vida digna. Viajaban siempre de noche para esquivar a las patrullas y cazarrecompensas. Sin embargo, hubo una pareja que hizo lo contrario: Ellen Craft y su marido William viajaron de día y a plena luz desde su Georgia natal hasta Boston, pasando por Savannah, Baltimore y Richmond. Gracias a que ella era mestiza de blanco, su amo, y negra, su madre esclava, tenía la tez muy clara. Un atuendo adecuado y unas gafas de cristales oscuros completaron su disfraz de mujer blanca que viajaba con su esclavo por motivos de salud. En Boston les sorprendió la aprobación de la Ley de Esclavos Fugitivos que prohibía a los residentes de Estados libres cobijar o ayudar a esclavos huidos, por lo que se mudaron a Londres. Años más tarde, regresaron a Georgia; donde fundaron una granja-escuela para educar a esclavos liberados, una vez que se derogó la ley estatal que prohibía enseñar a leer y escribir a los estos (para que no pudieran adquirir propiedades o votar entre otras consecuencias).
- La ciudad egipcia de Menfis (Ineb-Hedi, el Muro Blanco, para sus habitantes) toma su nombre del apelativo griego de la pirámide del faraón Pepi I llamada Men-Nefer en la necrópolis de Saqqara.
- El faraón Kender, de la XIIIª dinastía, mandó erigir una pirámide en la necrópolis de Saqqara, dotada con un sofisticado sistema de cerramiento de su cámara funeraria mediante la evacuación de arena.
- El buey Apis, representación del dios egipcio Ptah, creador del mundo, constructor, inventor de la albañilería y sanador universal, poseía en vida una residencia especial y un harén de vacas cual sultán otomano. A su muerte, era enterrado en un gran ataúd de granito, junto al que había una capilla para que sus devotos pudieran rezarle, en el Serapeon de Saqqara.
- La localidad coruñesa de Noia (Noya) recibe su nombre, según una tradición muy discutida, de la mujer de Tubal, nieto de Noé, llamada Noelia; nombre que no aparece en la Biblia. Su escudo recuerda la gesta del Arca de Noé. Según el sacerdote caldeo Beroso, el citado Tubal fundó un linaje que, casualmente, termina en nuestros Reyes Católicos. Esta afirmación la encontró el dominico Annio de Viterbo, mientras trabajaba para Alejandro VI, el Papa Borgia. En el ya citado documento el cronista también indica que existió en Hispania una ciudad llamada Roma, palabra derivada del griego rhome, valentía; de donde el religioso infiere que la comentada Roma no era otra que Valencia, patria chica de su señor y pontífice. Luego nos escandalizamos, porque los nacionalistas actuales adaptan la historia a su gusto.
FRASE DEL DÍA (sea el que sea)
"El gobierno debe desterrar de los establecimientos políticos hasta la sombra de la iniquidad".- (Gaspar Melchor de Jovellanos).
"El mejor homenaje es leerlo por su importancia oceánica", afirmó el sexto teniente de alcalde de la ciudad sin llegar a explicar el significado del adjetivo marino. ¿Se refería tal vez a su inmensidad, a su profundidad, a su genio, a la invencible atracción que ejerce sobre nosotros? Luego añadió que "ya existían en la urbe varios lugares con su apellido: una calle, una escuela, un parque, una rosaleda, dos bares-restaurantes, un centro examinador, una ruta literaria y... la consulta privada de un médico (que sepamos)"; motivos más que suficientes a juicio del equipo municipal para denegar la erección de una estatua en su honor, aunque el insigne escritor del que hablamos -el más grande según algunos- considerase la ciudad como "archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades". Sí, según el gobierno municipal barcelonés, Cervantes ya está suficientemente representado en la ciudad que visitó Don Quijote en la segunda parte de sus aventuras, publicada en 1615, donde se batió en feroz duelo con el Caballero de la Blanca Luna, su vecino el bachiller Sansón Carrasco; quien, tras derrotarle, le ordenó abandonar sus andanzas caballerescas y regresar a su pueblo para vivir como el pobre hidalgo que era; lo que, tal vez, precipitó su muerte al carecer de motivos para seguir viviendo. Alonso Quijano es Don Quijote o no es.
También es posible que, dentro del delirio inherente a los nacionalismos (catalán en este caso), los munícipes considerasen a Cervantes poco independentista por haber residido en la Villa y Corte, la centralista Madrid, como para merecer una estatua en su ciudad; aunque, si hubiera vivido en la Diagonal... El hecho de que Cataluña posea la colección cervantina más importante del país al que no quieren pertenecer tampoco les ha parecido relevante para cambiar su decisión.
El poeta canta a la vida, el amor, la alegría, el placer, la aventura, la amistad o la esperanza y sus contrarios. El trovador canta al amor perdido o anhelado, al amigo caído, al pasado feliz, la paz, la fraternidad y sus contrarios. El político canta a la ambición, el amiguismo, la incompetencia, la promesa incumplida, el cohecho, la coacción ciudadana o la soberbia; pero nunca a sus contrarios.
Por eso ¡siempre valdrán más un poeta o un trovador (un Quijote) que cien mil molinos de viento disfrazados de politicastros elatos y lerdos!
¿QUÉ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?
- "Por favor, no tardéis mucho. Mi suegra está en casa y, hasta que no coma, no se va"- comentario de un cliente en un restaurante.
- La Audiencia de Granada absuelve a un coronel de la Guardia Civil acusado de narcotráfico de hachís por considerar la droga "un regalo al Estado".
- Según el Delegado del Gobierno en Andalucía "la tanqueta policial que intervino para frenar las manifestaciones de los trabajadores gaditanos del metal, no lo era; sino un vehículo blindado con unas ruedas más resistentes y una pala para autoprotección de los policías". Según la RAE, tanqueta es un vehículo blindado con armamento, ruedas y mayor movilidad que un tanque. Por tanto, el señor delegado del gobierno tiene razón: el vehículo utilizado por la policía no es una tanqueta, pues poseía "una pala para autoprotección".
-El Gobierno mandará a Cádiz sólo antidisturbios zurdos para demostrar su talante de izquierdas.- (El Jueves).
- Reino Unido ultima una ley que proteja a pulpos, cangrejos y langostas como seres vivos que sienten y padecen (aunque seguirán comiéndoselos).
- Sirenas antiaéreas en Tarancón para que no se olviden sus muertos por los bombardeos de la Legión Cóndor.
- "La monarquía es la forma de Estado elegida libremente por los españoles".- Isabel de España.
- Denunciado un hombre por intentar vacunarse con un brazo de silicona.
. Muere Mr. Goxx, el hámster que manejaba criptomonedas.
OLDIES
"No pagliaccio non son Pagliacci", de la ópera "Pagliacci" (si no estamos equivocados) de Ruggero Leoncavallo. Drama, ternura, desencanto, pasión.
“Mi
vida ha sido profundamente solitaria”,
pensó el vigilante, consciente de su soledad.
“Es
cierto que mi anciana madre me sigue atendiendo, pero desaparecerá
más pronto que tarde”,
prosiguió. “Entonces,
estaré completamente solo salvo milagro”.
“La
única mujer que amé realmente prefirió a otro más apuesto, más
rico, más…
No lo supe nunca. Lo único cierto es que desapareció de mi vida sin
una explicación. Aún recuerdo su sonrisa”.
“Trabajé
honradamente para el Estado a cambio de un magro sueldo y una
perpetua insatisfacción; pero no importaba a nadie. Por lo visto,
era mi obligación. Como también lo era formar una familia, procrear
hijos para el Estado, criarles, educarles como buenos ciudadanos para
que el día de mañana fueran útiles al Estado; pero…
no lo hice nunca y fallé al Estado, a mis compatriotas -algunos,
incluso, me miraban mal-, a mi país”,
insistió el vigilante.
“¿Por
qué estoy solo?”,
preguntó el vigilante en voz alta. Nadie le respondió, aunque se
encontraba en una concurrida cantina, bebiendo un áspero vino tinto.
Silencioso, abandonó el local poco después para situarse en el
puesto de vigía que le había asignado el comandante de su
regimiento -se había ofrecido voluntario por su condición de
soltero-, pues sospechaba que el enemigo podría llegar por allí.
Se
había reincorporado el ejército en la edad madura por cierto
remordimiento al haber fallado al Estado por no formar una familia y
tener hijos; pero, también, para defender a su país y sus
compatriotas de un feroz invasor que no respetaba vidas ni haciendas,
que sólo creía en el dolor y la muerte.
Lo
despertó un fugaz destello metálico en la oscura noche.
Tensó
los músculos. Aguzó los sentidos. Sintió un escalofrío recorrer
su cuerpo.
Recordó
que la vida de muchas personas, de su mujer y sus pequeños hijos,
dependía de su labor. Comprendió que se había dormido, que había
soñado ser un hombre soltero y solitario que vivía con su anciana
madre.
Dudó
entre seguir vigilando o dirigirse hacia el cercano campamento para
informar a su comandante de sus sospechas; pero debería abandonar el
puesto de vigilante que le había asignado.
De
repente, descubrió cientos de destellos metálicos frente a él,
cientos de corazas y cascos metálicos a pocos metros de su posición.
Distinguió el brillo de las espadas cortas, de las largas lanzas, de
las hachas dobles. Ya no podía advertir a su jefe sin delatar su
posición.
El
ejército invasor avanzaba hacia él, moriría sin cumplir su misión.
Los pasos enemigos resonaban cada vez más cerca. Ya podía
distinguir los faldones de cuero de los soldados, los estandartes
desplegados, los rostros fieros de sus rivales. Moriría para nada,
su muerte sería…
absurda, pues no podría salvar a sus compatriotas.
Decidió
esconderse entre la maleza y hacerse el dormido.
Las
tropas enemigas pasaron muy cerca de su escondite, pero no lo vieron.
Temblaba de miedo, consciente de las consecuencias de su decisión.
Escuchó
las órdenes de ataque sin cuartel, el choque de las armas, los
gritos de los moribundos, el crepitar de las llamas, los cantos
victoriosos del enemigo, el restallar de los látigos, los lamentos
de los prisioneros.
Cuando
el vigilante se incorporó, entumecido, descubrió que se había
dormido otra vez y que había soñado ser un vigía encargado de
avisar a su comandante sobre la llegada de un ejército enemigo.
Clareaba
el día. Su posición ya no era segura. Caminó hasta su ciudad.
Aterrado, escuchó los gemidos de los moribundos, el crepitar de las
llamas, los cantos victoriosos del enemigo, los lamentos de los
prisioneros. Corrió hacia su casa. La encontró destruida. Su mujer
y sus pequeños hijos habían muerto, degollados, cerca de la puerta.
¿Por qué los habían matado? ¡Eran inocentes criaturas que no
habían tenido tiempo de hacer ningún daño, y su esposa, una
sencilla ama de casa y madre que no representaba peligro para nadie!
El
vigilante gritó sin obtener respuesta alguna. Los enemigos
disfrutaban la victoria, el botín, las prisioneras. Comprendió que
estaba solo; que la soledad nos acompaña siempre por más que
pretendamos engañarle con amores, familias, trabajos, amistades o
diversiones…
Palabras y más palabras vacías. Desenfundó su espada corta. Se
atravesó el pecho. Escuchó, por última vez, correr su propia
sangre, el crepitar de las llamas, los cantos victoriosos del
enemigo, los lamentos de los prisioneros, los gemidos de los
moribundos, y supo, entonces, que ya no estaba solo, que siempre
estaría con sus compatriotas.
CRÓNICAS DE SOCIEDAD (urbi et orbi)
- Editado entre 1881 y 1926, "El Motín" fue un periódico republicano, satírico y anticlerical fundado por Juan Vallejo y José Naskens; aunque fue este último el verdadero responsable de la publicación, lo que le valió numerosas multas, censuras inquisitoriales, cuarenta y siete excomuniones obispales y una condena de diez años de cárcel (por supuesto encubrimiento de Mateo Morral; en realidad una venganza política de sus adversarios). De sus cuatro páginas iniciales pasó a los veinte mil ejemplares en sus años más exitosos. En su sección "Manojo de flores místicas" fustigaba el conservadurismo y el clericalismo de la sociedad española con la siguiente justificación: "Jesucristo arrojó a latigazos a los mercaderes del templo; nosotros, pecadores humildes, trataremos de imitarle, fustigando semanalmente a los que se olvidan de su ley". También se hicieron famosas las caricaturas del dibujante Demócrito, alias de Eduardo Sojo.
Su texto fundacional , titulado "Dos palabras", incluía el siguiente párrafo:
¡Oh apreciables conservadores, que así exclamáis al leer el título de este periódico! ¡Oh, firmes columnas del orden, la propiedad y la familia! ¡Oh, sesudos políticos, de cívicas virtudes y abnegaciones patrióticas, amparo de la religión y defensores de la moral! ¡Oh, en fin, los buenos, los leales, los previsores!....
Sí; hay motín, y motín semanal, dirigido principalmente contra vosotros, para contrarrestar los efectos del motín de cada día, de cada hora, de cada segundo, que le armáis á la libertad. Al arma, pues, y disparad sobre nosotros, conservadores de todos los matices, las palabras huecas de sentido que conserváis en el arsenal del miedo; habladnos del terror, de la guillotina, de bases sociales minadas, de santos principios hollados, de la Commune, del nihilismo, sin olvidarse de la tea incendiaria, los apetitos de las masas y las sangrientas hecatombes; que nosotros, los promovedores de El Motín, nos reiremos á mandíbula batiente de vosotros con la misma constancia que vosotros os burláis del país que habéis explotado y escarnecido.
¡Guerra á los conservadores! Nos parece que este grito equivale á un programa. (10 de abril de 1881)
Perseguido por los poderosos y la jerarquía eclesiástica, temido por algunos políticos socialistas -a los que consideraba demasiado blandos-, el periódico languideció desde que se prohibió su venta en la calle; lo que provocó una disminución de ingresos que abocó a su desaparición. Con la muerte de José Naskens, muchos patriotas respiraron aliviados. Terminamos con una de sus primeras páginas.
La Verna, en la Toscana, es un santuario franciscano del siglo XII, en el monte Penna, Apeninos toscanos, de 1283 metros de altitud. Según la tradición san Francisco de Asís recibió en él (foto superior) los estigmas en 1224. Su nombre deriva de la diosa romana de los ladrones y protectora de los refugiados, Laverna.
- Terminamos con una de reliquias: En la catedral de Coria (Cáceres) se guarda una pieza de tejido de 4'42x0'92 metros, blanca con adornos azules en un lado. Se trata, nada más y nada menos, que del auténtico "mantel de la Última Cena". ¡Alabado sea el Señor!
FRASE DEL DÍA (sea el que sea)
"Todos nos creamos ideales. Todos vamos tras ellos, cerrando los ojos a cuanto pueda probarnos que no existen".-. ("Los ídolos", Manuel Mújica Lainez)
El titular de un periódico digital informa de que: "Sánchez lleva gastados 47.435 € en halcones para expulsar a las palomas de La Moncloa"; lo que podemos entender como que a los responsables del diario les resulta intolerable semejante dispendio, tal vez por ser colombófilos o contrarios ideológicamente al presidente, si bien los alfaneques llevan actuando en la sede gubernamental desde 2016; lo que implica un gasto anterior del que nada dicen, quizá por tratarse de antepasados de las aves actuales, ser cosas del pasado o por proximidad con el presidente anterior. En todo caso, fijarse en un gasto tan menor en comparación con el presupuesto nacional parece más propio de alguien obsesionado con el actual mandatario que de un auténtico informador.
También cabe preguntarse si el celo demostrado por el plumilla en este asunto se debe a que las rapaces actúan en La Moncloa, símbolo del poder político que algunos consideran usurpado por el presidente Sánchez; pues también cabe suponer que los halcones que intervienen en otros lugares públicos como los aeropuertos, por ejemplo, tendrán su presupuesto y nada se dice al respecto en la reseña periodística; aunque siempre puede ser que los falcónidos de La Moncloa sean más valiosos que sus colegas aeroportuarios.
Preguntado el Halconero Mayor de La Moncloa, señor don Restituto Costumero, natural de la localidad pacense de Garrovillas, por las funciones de sus gerifaltes, respondió que las habituales. Apremiado por el plumífero Serafín Pisaverde, aclaró que "vuelos de inspección aérea al amanecer y al atardecer y vigilancia personalizada, captura y eliminación de todas aquellas palomas -pues solo han sido contratados para erradicar a estas aves- que carezcan de audiencia con el señor presidente". Ante la sorpresa del gacetillero, añadió que "esta última condición incluye a todos los tipos conocidos de paloma desde la zurita a la mensajera, pasando por la tórtola y la torcaz".
Dado que esta interviú no aparece en el articulo señalado, hemos tenido conocimiento de la misma por la estrecha amistad que nos une con el citado Pisaverde por haber compartido estudios desde la guardería hasta la Facultad de Ciencias de la Información. El reportero añadió como posible causa de la exclusión de su entrevista "la supuesta querencia hacia el inquilino de La Moncloa que denotan las palabras del señor Costumero según el director de su periódico".
Antes de abandonar las instalaciones palaciegas, el redactor intentó recabar la opinión de las causantes de semejante despilfarro público, es decir, las palomas; pero sólo obtuvo de ellas un zureo indignado.
PRIMERA PLANA ALTERNATIVA
España, un ente abstracto, y muchos españoles, abstractos también algunos, están de enhorabuena. La Roja, la única, la gloriosa, la selección campeona de todos y todas, el deporte patrio por antonomasia, estará en el Mundial de Qatar. El hecho de que su juego sea gris, horizontal y ramplón es secundario; el hecho de que la posesión del balón parezca más importante que marcar gol también es accesorio. ¡Somos España! Aquí nacemos para jugar mundiales de fútbol y deslumbrar a nuestros rivales con el brillo de nuestro escudo, la letra muda de nuestro himno nacional y la gallardía incomparable de nuestros jugadores (algunos enrolados en equipos extranjeros, mercenarios modernos). ¡Vamos al Mundial! Por unos minutos, nos olvidamos de la electricidad, el gas, los carburantes, la inflación, la reforma laboral, la ley mordaza, el Covid, el volcán de La Palma, las luchas intestinas del PP, las diferencias entre los socios de gobierno, el chantaje "democrático" de nacionalistas e independentistas, el odio de Vox, las mentiras de la prensa amarilla, los abusos sexuales de la Santa Madre... Por un momento, el país, sus habitantes, vivió en éxtasis; pues el fútbol, el deporte rey, es el mejor bálsamo para todos los problemas patrios, reales e imaginarios (o eso queremos creer).
¿QUÈ SUCEDIÓ EN ESTOS DÍAS?
- Un decano de la Universidad de Vigo pierde unas elecciones en las que era el único candidato.
- "Una guía laboral del Ayuntamiento de Marbella ve en la prostitución una salida laboral para la precariedad de mujeres migrantes".- (elplural.com).
- “España no va bien con usted, pero España volverá a ir bien cuando lleguemos otra vez el Partido Popular a rob... a resolver la crisis y la quiebra que usted ha producido, como siempre”.- Pablo Casado durante una intervención parlamentaria.
- Multado por poner una cámara en el coche para filmar a quienes se lo rayan.
- La Xunta programa actos en honor de la actriz María Casares no sea una desconocida.
-
OLDIES
"Kashmir", Led Zeppelin. Tensión, drama, ambiente, genio.
LITERALIA
PERTINAX
Eddy
McGregor –Eduardo Martínez en la nómina del MOPU, donde dormita
de ocho a quince p.m.- era el contrabajista oficial del muy noble
“ROGUE’S LIFE QUARTET” (“Cuarteto de vida pícara”),
formación musical integrada por siete miembros adicta al jazz en
todas sus variedades y expresiones, que nació de la primigenia tuna
de Ingenieros Submarinos de la Universidad Central.
Durante
los fines de semana, actuaban en tugurios infectos, cuchitriles
innombrables y otros antros de perdición llenos de macarras y
mujeres “brutalmente apetecibles”; un ambiente siempre entendido
y una densa humareda que incomunicaba a público y ejecutantes. Pero
una de las características fundamentales de todo artista que se
precie debe ser la fe ciega en sus posibilidades, especialmente si no
las tiene.
Divorciado
y padre de dos gemelos –a los que podía una vez al mes-, su exiguo
sueldo de funcionario público le servía, únicamente, para
satisfacer la draconiana –según su abogado- y miserable –según
el de ella- pensión que debía pasar, por sentencia judicial en
firme, a su excónyuge.
En
el último mes habían escaseado los conciertos –“temporada
baja”, según su agente, que se llevaba un 25% de su caché-;
mientras que habían aumentado las exigencias crematísticas de su
exmujer. La ropa de marca resulta más cara cada día y los niños no
quieren ponerse otra cosa. ¡Se desprestigiarían ante sus amigos! En
consecuencia, se había visto obligado a empeñar a su fiel “Cugat”,
un contrabajo italiano fabricado con madera de cedro libanés – el
último que quedaba en pie, según le advirtió el avispado
vendedor-adquirido por trescientas mil pesetas en el zoco de Bou
Saada tras tenaz puja con alguien que dijo llamarse Julius Evola, el
afamado mago particular de Mussolini, Benito pro patria mori.
Triste
y cabizbajo, se dirigió hacia el sombrío negocio de antigüedades
que regentaba en la céntrica calle del Doblón el ratonil Abram
Door, ropavejero diplomado y mecánico de mecheros solares. El
simpático –para su familia- y despreciable –para sus clientes-
anciano –había compartido pupitre con el errático Ahasvero, tal y
como parecía demostrar un marchito diploma que enseñaba
orgullosamente a todos sus visitantes- le ofreció ocho mil
quinientas veintitrés pesetas con sesenta céntimos a cambio de su
querido instrumento. Con una sonrisa falsamente dura, Eddy abrió la
mano, entregó el contrabajo y guardó los billetes. Volvió a la
calle dispuesto a ocultar sus penas en un proceloso mar de alcohol.
Con
el amanecer, se descubrió borracho perdido y abrazado a la cabeza
disecada de un Miura en “La taberna de Lagartijo” y, lo que era
peor, tan pobre como antes de empeñar su herramienta de trabajo.
Dando tumbos, saludó al nuevo día con la melodía de “Ornithology”
–aunque faltase el admirado saxo de Charlie Parker- y se dirigió
hacia el cercano domicilio de Gabriela, percusionista invitada del
muy noble “Rogue’s Life Quartet”.
Gruñó
desganadamente a la portera, agazapada en su tabuco, y ascendió
hacia el tercer piso; dejando el quejido de los escalones de madera
como única memoria de su paso.
Llamó
al timbre con fuerza y precisión; de lo contrario, la potencia no
habría servido para nada. Un gallo emitió su kikirikí triunfal;
aunque hubiese amanecido un par de horas antes. Eddy comenzó a
tararear un kirie, mientras dudaba entre derribar la puerta o esperar
su apertura apoyado sobre la barandilla metálica de la escalera.
Pasaron los minutos y la escena no cambió. Recuperó la vertical y
presionó nuevamente el timbre, que liberó un sonido quejumbroso
próximo a la censura. Después, oyó, por este orden, una blasfemia,
un bostezo, unos pies arrastrándose por el suelo y el descorrimiento
de cuatro cerrojos. La puerta se entreabrió hasta que una cadena
enganchada al marco se lo impidió. Una mujer semidesnuda,
semidormida, con los ojos semicerrados, se asomó por el hueco
resultante de la ya citada apertura. La aparición murmuró:
¿No
es muy pronto para mirar el contador del gas?
Gabriela,
soy yo, Eddy.
Ah,
sí, el contrahecho.
No,
mujer, no. El contrabajo.
Sí,
bueno..., yo me entiendo, creo.
¿Me
invitas a un café?
¿Ya
han puesto las calles?
El
gallo anterior volvió a cantar, reincidiendo en su confusión
horaria.
cuánto
añoro las sanas costumbres de Sibaris, donde mataron a todos los
gallos para poder dormir a pierna suelta – comentó Eddy.
¿Cómo?
– preguntó una Gabriela entumecida.
¿Qué
hay del café?
Pasa,
pasa. Tienes todo lo necesario en la cocina.
Quitó
a tientas la cadena y abrió la puerta de par en par. Una brisa
gélida, invisible y, por tanto, traidora, le obligó a arrebujarse
bajo la escasa ropa que llevaba encima. Eddy cerró tras de sí y
siguió a la mujer hasta el interior de la vivienda. La inquilina se
desnudó en silencio, se metió en la cama y se acurrucó bajo un
edredón nórdico decorado con alegres escenas sátiras. Instantes
después, roncaba satisfactoriamente. Tras prepararse la infusión,
Eddy se sentó en una vieja mecedora, que, con el vaivén, sonaba
igual que una reunión vespertina de chicharras, es decir, igual que
el muy noble “Rogue’s Life Quartet”, cuando ensayaba en los
bajos de la parroquia de san Enervadito de Chinchaysuyo, localidad
peruana famosa por los grandes mistagogos que nacieron en ella; sin
que nadie haya sido capaz de explicar tan sorprendente fenómeno
hasta la fecha. A cambio del local, amenizaban los oficios religiosos
con piadosos “negros espirituales”. Encendió la cadena musical,
enchufó los auriculares y se dispuso a disfrutar una grabación en
directo de Thelonius Monk. El persistente ruido de fondo le rememoró
el bullicio de la juventud –quizá, la infancia o algún otro
parque jurásico perdido en el limbo de los milenios-, los inocentes
juegos de la Casa de Campo con sus amiguitas del barrio, los plácidos
escarceos bajo los arbustos en las cálidas noches de verano con las
cada vez menos niñas, los baños bajo la luz de la Luna –serena y
llena- en la piscina del chalet de Tachito –su primo más odiado-
junto a Marisa, la fiel y abnegada sirvienta familiar. El persistente
ruido de fondo le despertó de un breve, pero profundo, sueño.
Descubrió que el vinilo se había terminado y la aguja chocaba
contra el final de los surcos. Levantó el brazo del tocadiscos, se
quitó los auriculares y apagó la cadena estereofónica.
Miró
hacia la calle y pudo ver comprar el periódico y los churros a los
domingueros. Como no tenía ninguna prisa, se desvistió con lentitud
y, después, se introdujo en la cama, junto a Gabriela; quien, al
notar el calor de otro cuerpo, se arrimó a él. Con movimientos
precisos, se puso sobre ella y, mecánico, cumplió con la obligación
conyugal que ya no debía a su señora. La mujer roncaba
satisfactoriamente.
Un
potente grito le sacó de sus ensoñaciones.
¿Qué
haces en mi cama? – le preguntó Gabriela.
Eddy
abrió los ojos, reconoció el lugar y se estiró en silencio.
Después, la besó en los labios. La mujer le rechazó e insistió en
su inquisición.
¿Qué
haces en mi cama?
Nada.
Ya lo he hecho. Nunca supuse que haría el amor con un maniquí
sonoro.
¿Cómo?...
¿Qué tú y yo...?
no,
yo; porque tú sólo roncabas.
¡Entonces,
me has violado, cerdo!
¿Por
quién me has tomado?
Por
lo que eres: un degenerado.
Resulta
tan enternecedor conocer la existencia de personas que te aprecian
sinceramente. He estado bebiendo toda la noche para olvidarme de mi
bancarrota irreversible y, como vives por la zona, decidí hacerte
una visita.
Pero
te pareció poco y te metiste en mi cama.
Te
veía tan desamparada.
Desamparada,
no, ¡Imbécil! Sólo dormida.
¡Qué
más da!
Luego,
entonces, tengo razón. Aprovechaste la situación para poseerme sin
permiso.
Tampoco
hay que exagerar.
¡Mariconazo,
impotente!
Me
abrazaste con fuerza y yo entendí que...
¿Yo?...Ni
aunque fueses el último hombre en el mundo.
El
caso es que consumé un viejo sueño.
Pues
ya puedes largarte con viento fresco a tu casa, recoger el
contrabajo y reunirte con todos nosotros en la iglesia. Tocamos esta
noche en “El crápula enmascarado” y tenemos que ensayar el
repertorio. Nos pagan diez mil a cada uno y dicen que acudirán los
directivos de un nuevo sello musical. ¡Podemos consagrarnos
definitivamente!
Tengo
un pequeño problema: dada mi precaria situación económica, he
tenido que empeñar mi instrumento.
Entonces,
¿con qué...?
El
contrabajo, Gabriela, el contrabajo.
¡Perdona,
chico, pero son demasiadas emociones juntas!
Telefonearé
a Damián por si conoce alguna tienda donde alquilen instrumentos
baratos.
Deja
en paz al líder y desempeña al querido “Cugat”.
¿En
domingo?
Los
prestamistas siempre están dispuestos para hacer negocios.
Quizá,
pero dime de dónde saco ocho mil quinientas veintitrés pesetas con
sesenta céntimos para rescatar el contrabajo.
¡Jolín,
qué exactitud! Ni que hubieras acudido a un usurero.
No,
se llama Abram Door y vestía un efod.
¿No
estaría leyendo el Talmud por casualidad?
No,
una epístola apócrifa de san Pablo a los jerosolomitanos. Por lo
viso, es de allí.
¿De
dónde?
De
Jerosolomi.
Nunca
he oído nombrar esa ciudad.
Por
esa razón la epístola es apócrifa.
¡Claro,
no había caído!
La
mujer saltó de la cama y abrió un cajón de la cómoda. Contó
algunos billetes y se los entregó al hombre.
Hay
diez mil. Ya me lo darás, cuando puedas.
Si
quieres cobrarte en carne, yo...
Prefiero
a Carmina, la vecina de enfrente.
¿NO
me digas que eres lesbiana?... ¡Estáis todas chavetas!
Eddy
se vistió rápidamente y se dirigió hacia la calle. Se despidió
con un:
¡Lástima,
tienes un buen culo!
¡Piérdete,
imbécil!
Bajó
los peldaños de tres en tres, alegre y cantarín. En su alocado
descenso, casi aterriza sobre doña Resignación, viuda de un general
gloriosamente fallecido en el Barranco del Lobo; mientras se aliviaba
en una letrina. La mujer, elata y vocinglera, le recriminó duramente
por su inconsciencia y temeridad, pero Eddy ya había ganado el
portal y paraba el primer taxi que vio pasar, en el que atravesó la
ciudad hasta llegar a la tienducha de Abram Door, antiguo rabino en
Gaza-Cisjordania.
Tal
y como había afirmado Gabriela, el local se hallaba abierto; pues el
día del descanso era el sábado y no, el domingo. Penetró en el
interior y, con grandes voces, gritó:
¡Devuélveme
a “Cugat”!
imperturbable,
el anciano respondió:
No
soy taxidermista.
Me
refiero a mi contrabajo de cedro libanés.
¿Tiene
el resguardo y, sobre todo, el dinero?
Por
supuesto.
Le
entregó el boleto y el prestamista se dirigió hacia la trastienda.
Eddy destilaba optimismo y buen humor ante la pronta recuperación de
su estimado instrumento.
Arrastrando
los pies, Abram Door llegó hasta él y le devolvió el justificante.
lo
he vendido hace un par de horas a un profesor de la Orquesta
Nacional.
¿Cómo?
–vociferó Eddy-. ¿Cómo ha osado venderlo?
Porque
era mío. Recuerde que le presté una buena cantidad a cambio.
Medio
loco, paseó a lo ancho de la tienda –cada tres zancadas, daba la
vuelta-, abrumado por la desgracia.
¿Dónde
encuentro un instrumento semejante a estas horas? Toco a las diez en
punto.
Hombre,
puedo venderle uno japonés que abandonó en depósito un titiritero
ambulante. Se lo dejaré barato, porque hace unos ruidos muy
extraños.
¿Cuánto
es barato para usted? – le espetó Eddy.
Si
comienza insultándome, olvidaré la transacción.
¿Cuánto
pide por el contrabajo?
Siete
mil quinientas.
Enséñemelo.
El
anciano regresó a la trastienda. Eddy encendió un pitillo para
mitigar la espera, para sentir que transcurría el tiempo y asumir
que todo seguía su curso natural.
De
nuevo junto a él, Abram Door le mostró un instrumento desconchado
con dos solitarias cuerdas en el mástil y múltiples rozaduras en la
caja.
¿Tiene
cuerdas de recambio?
De
crin de caballo húngaro. Dicen que son las más resistentes.
Quinientas cada una.
¿Usted
no será judío por casualidad?
¿Yo,
yo?... Soy un ciudadano respetable que pagara religiosamente sus
impuestos.
Bueno,
bueno, no se altere. Pelillos a la mar, ¿eh?
¿Se
queda con el contrabajo?
¡Qué
remedio! Pero, dado su deplorable estado, tendrá que rebajarme el
precio y regalarme el cordaje.
¿Cuánto
ofrece?
Cinco
mil por todo el lote.
Una
serie rítmica de golpes salió del instrumento, ante la sorpresa de
Eddy y la desolación del prestamista.
¿Qué
ha sido eso?
Ya
le avisé sobre los extraños ruidos que emitía.
¿No
tiene otro? Me resultará difícil concentrarme en la música, si
escucho un guirigay semejante.
Sólo
tengo éste.
¡Está
bien!... Ahí van las cinco mil.
Me
está robando y usted lo sabe, pero, en el fondo, soy un
sentimental.
Sí,
hombre, sí. Es usted el buen samaritano.
No
lo dude, caballero.
Cerraron
el trato y Eddy pudo completar las cuerdas del instrumento. Después,
se dispuso a afinarlo, aunque los extraños sonidos no cesaron
durante dicha operación.
¡La
paz sea contigo! – se despidió el anciano.
¿No
podría ser una quiniela de quince aciertos? – respondió Eddy.
Después,
regresó a la calle y buscó alguna casa de comidas. Descubrió un
restaurante cercano –CASA “EL PARQUE”. COMEDOR ECONÓMICO-. Se
acomodó en una mesa frente al televisor y pidió el plato del día.
Recostó el instrumento contra una silla y, fumando, esperó la
comida. Un camarero calvo y con bigote le sirvió, sucesivamente, un
plato de lentejas, un bistec con patatas fritas, un plátano de
Canarias, un café solo, una copa de pacharán y la cuenta, que
ascendió a ochocientas pesetas.
Abandonó
el local y se dirigió a su domicilio, sito en la periferia de la
ciudad. Apoyó el instrumento sobre la pared y se tumbó en la cama,
tras poner el despertador a las nueve en punto de la noche. Al rato,
dormía profundamente.
Le
despertó el insistente repiqueteo del teléfono.
¿Quién
es? ¿Se ha terminado el mundo? – preguntó a través del cable.
¿Piensas
venir, imbécil? –gritó Damián, el trompetista líder del
grupo-. Son las nueve y media y sólo faltas tú.
¡He
debido dormirme! – se disculpó.
¡Vaya,
no me había percatado!
Dame
cinco minutos.
Cogió
el instrumento y bajó a la calle. Paró otro taxi y le dio la
dirección del “CRÁPULA ENMASCARADO”. Cuando llegó al local,
los restantes miembros del muy noble “Rogue’s Life Quartet”
ensayaban sobre el angosto escenario del bar.
Saludó
con la mano y se reunió con ellos.
Este
no es “Cugat” – afirmó Damián.
Cuando
llegué, ya lo habían vendido.
La
secuencia de sonidos extraños reapareció durante la conversación.
Me
recuerda los “relojes de la muerte” – comentó Emiliano, el
pianista del grupo, doctor en Entomología por la Universidad de
Uppsala.
¡Este
tío siempre está diciendo chorradas! – protestó Blas, el
batería.
Tienes
el cerebro corroído por el gusano de la ignorancia – atacó el
teclista.
¡Que
te den, gilipollas! – se defendió el
otro.
Como
el local ya estaba medio lleno, las diez de la noche en el reloj de
carillón situado tras el mostrador, el dueño del bar les pidió con
delicadeza que...
¿Empezáis
o qué?
La
actuación transcurrió con normalidad durante los dos primeros
temas; pero, en el tercero, los sonidos provenientes del contrabajo
se hicieron más nítidos y enérgicos.
¡El
reloj de la muerte, el reloj de la muerte! –repitió el
entomólogo, para terminar-. ¡Te han timado, Eddy!
El
aludido, que no comprendía nada al igual que el resto de los
presentes, siguió tocando; mientras intentaba disimular el
nerviosismo que le provocaban ruidos tan desagradables.
La
catástrofe sobrevino durante un gran “solo” del pianista,
mientras ejecutaban una composición de Duke Ellington. Un estruendo
impresionante reclamó la atención de todos los reunidos, incluidos
Eddy y el ejecutante. Del contrabajo, sólo quedaban las cuatro
cuerdas, que colgaban lastimosamente entre las manos del intérprete.
La madera de la caja y del mástil había quedado reducida a un
miserable montón de polvo sobre la tarima del escenario.
Emiliano,
el entomólogo, abandonó el piano y corrió hacia los restos; de los
que sacó un pequeño insecto de unos tres centímetros de longitud y
dos más pequeños, de color blanco. Triunfal, se los mostró a todos
sus compañeros; después, al estupefacto público.
Te
había avisado, Eddy.
¿De
qué estás hablando, majadero?
Del
Anobium pertinax, familia de los coleópteros.
Encantado
– comentó Blas.
Vulgarmente,
se le conoce por carcoma. Sus larvas –señaló los dos insectos
albos- se alimentan de madera, como la de tu contrabajo. El adulto,
por su parte, es el que producía los extraños ruidos que salían
del instrumento al golpear su caparazón contra la caja para
estimular a las hembras de su especie.
¿Por
qué me ha tocado a mi? ¿Por qué no le sucedió nunca a Pau
Casals?
Porque
era violonchelista, idiota.
Damián
se aproximó al micrófono y pidió disculpas al respetable por verse
obligados a suspender la actuación tras el incidente del contrabajo.
Podían seguir tocando sin él, pero no querían herir la
susceptibilidad de Eddy. Guardaron sus instrumentos y se acodaron en
un rincón de la barra. El dueño del local, a regañadientes, les
pagó la mitad de lo convenido y les invitó a una consumición.
En
ésas estaban, cuando se reunió con ellos un joven barbado con
tonsura; aunque, como más tarde les explicó, se trataba de simple
calvicie. Se presentó como:
Heliodoro
Rodríguez, director artístico de MEDIOS NUEVOS, un sello
independiente dependiente de una gran multinacional que ha nacido
con el firme propósito de promocionar las nuevas músicas. Vuestra
actuación me ha entusiasmado – concluyó.
¡Gracias!
– afirmó Damián, el líder.
¿Podrías
repetir la rotura del contrabajo en cada actuación? –preguntó a
un aturdido Eddy-. En el rock, ya lo han hecho genios como Hendrix o
Pete Townsend; pero nunca en el campo del pop. ¡Sería una
innovación explosiva!
¿Pop?
– preguntó Damián, el líder.
¡Claro!
Vuestra música es pop, minimalismo, new age.
Pero...
nosotros hacemos jazz.
¡Nada
que no se pueda arreglar con un buen productor! Mañana a las doce
os quiero ver en esta dirección – les tendió una tarjeta-
dispuestos a grabar vuestro primer elepé.
Sólo
tenemos ocho canciones bien ensayadas.
¡Da
igual! Lo único importante es el número del contrabajo.
Mañana
no puedo ir a esa hora. Trabajo hasta las tres – comentó Eddy.
Pues,
si no puedes acudir a la cita, tendrás que dejar el grupo –
afirmó Heliodoro Rodríguez, el nuevo líder.
¡Ya
era hora de que tuviéramos un motivo! – señaló Blas, el
batería.
¿No
pensaréis dejarme en la estacada ahora que hemos triunfado? Estamos
juntos desde la universidad.
Me
debes ocho mil quinientas veintitrés pesetas con sesenta céntimos.
Así que... procura estar mañana a la hora fijada – le recordó
Gabriela.
Su
primer disco, titulado “Pertinax”, contenía doce canciones en
las que destacaba una base rítmica que imitaba el sonido de las
carcomas macho al golpear su caparazón contra la madera de sus
escondites. Fue un rotundo éxito de ventas y “THE MUTANT
WOODWORMS” (“Las carcomas mutantes”) encabezaron las listas de
éxitos durante cuarenta y cinco semanas seguidas.
CRÓNICAS DE SOCIEDAD (urbi et orbi)
- El Código Penal de 1949 recogía el delito de adulterio y el uxoricidio por honor. Por tanto, consideraba delito de adulterio sólo en caso de que fuera la mujer la infiel y otorgaba al marido el derecho a matarla para defender su honor. Su artículo 428 señala que: "El marido que, sorprendiendo en adulterio a su mujer, matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos o les causase cualquiera de las lesiones graves, será castigado a la pena de destierro". Si les produjese lesiones leves, quedaría exento de pena. Por otro lado, el marido podía ser infiel cuanto quisiera y con cuántas quisiera o pudiera; pues sólo podía ser condenado en caso de amancebamiento a prisión menor, mientras que la amancebada o querida recibiría la misma pena o el destierro. Justicia divina que dicen.
- Dadas las malas condiciones en que trabajaban los copistas en los monasterios medievales, era bastante frecuente el robo de manuscritos; por lo que sus autores solían incluir, al principio o al final de sus textos, maldiciones contra los ladrones como la encontrada en la biblioteca del Monasterio de Sant Pere de Barcelona: "Para aquel que roba, o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se mude en sierpe la mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas, como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y que, cuando finalmente descienda el castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre". O "Si alguien roba este libro que muera hasta la muerte, que se fría en una sartén, que la epidemia y la fiebre lo devoren, se pudra en la rueda y sea ahorcado. Amén". O la existente en la biblioteca de la Universidad de Salamanca:
- Xosé Velo -Pepe Velo para los amigos- fue un nacionalista gallego que fundó, en su juventud, las Mocedades Galeguistas, junto al poeta Celso Emilio Ferreiro, integradas, a su vez, en el Partido Galeguista, cuyos miembros fueron fusilados o exiliados tras el triunfo franquista. En el caso de nuestro protagonista, emigró a Caracas tras ser encarcelado por los vencedores y obligado a enrolarse en la División Acorazada Brunete, de donde pasó a un batallón de castigo en Guinea Ecuatorial por desertor. En Venezuela ejerció como profesor y atendía a otros emigrantes como médico y dentista. Fundador del DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación), ideó un plan -la "Operación Dulcinea"- , junto al capitán de marina luso Henrique Galvao, para denunciar ante el mundo las dictaduras española y portuguesa. Con ese fin, organizó el secuestro de un transatlántico -el "Santa María"- de 20000 toneladas de desplazamiento que cubría la ruta entre Sudamérica y la península Ibérica. Rebautizado como "Santa Libertade" por los veinticuatro asaltantes, ondearon la bandera lusa por carecer de pena de muerte en ese país como castigo a su acción. Con él pretendían llegar hasta las colonias africanas de España y Portugal e iniciar allí la revolución. Corría el año 1961. Detenidos por la VI flota norteamericana, tras considerar finalizada con éxito su misión, navegan hacia Brasil, donde Pepe Velo y su hijo Víctor se instalan en Sao Paulo, y fundan la editorial Nós que dirigió hasta su muere en 1972 por un cáncer de pulmón.
FRASE DEL DÍA (sea el que sea)
"Trata siempre con la misma indiferencia al éxito y al fracaso, esos dos impostores".- (Rudyard Kipling)-