"Españoles, españolas, en estas fiestas tan entrañables quiero dirigirme a vosotras y vosotros para recordaros que, durante estos días tan señalados, celebramos el nacimiento del dios Mitra, el Sol Invicto, símbolo del día más largo del año, deidad persa muy querida por los legionarios romanos y que alcanzó su máxima popularidad en Roma bajo el emperador Heliogábalo (un degenerado de libro según los historiadores más serios). Representa el nacimiento de un nuevo sol que vence a la oscuridad al hacerse los días más largos. En el siglo IV a.C., el Sol Invicto se convirtió en culto oficial romano, personificado en el dios Mitra. El día 25 de diciembre, nacimiento del citado Mitra, era conocido como Dies Natalis Solis Invicti.
Siglos más tarde la secta cristiana lo asimiló con Jesús de Nazaret, convirtiéndolos en dioses solares por tanto -el sol y la luna fueron las primeras divinidades de la humanidad-; lo que supone que Jesús nació el mismo día de madrugada, aunque el evangelio de Lucas ( 2:8), afirma que "los pastores estaban cuidando sus rebaños al aire libre, cuando nació Jesucristo en Belén"; actividad poco probable en pleno invierno; pero ¿quién soy yo, humilde pecador, para contradecir a los Padres de la Iglesia?
Por este motivo, quiero desearos a todos y todas salud, paz, prosperidad (un Gordo de la loteria por ejemplo), muchas risas con vuestros seres queridos (y algún cuñado), buenas viandas y mejores caldos, y, en general, momentos agradables entre tantas desgracias, políticas y bélicas sobre todo. También os pido un recuerdo (o una oración, segun cada cual) para todos aquellos y aquellas que no tienen nada que celebrar como los palestinos, los sudaneses, los ucranianos, los inmigrantes que expulsa Zanahorio y, en general, todos aquellos que sufren injusticias por el capricho de algún demonio; pues el espíritu navideño nos induce a desear la paz y la felicidad en el mundo y a todo el mundo; obedeciendo la enseñanza de Jesús de Nazaret de "amarás a tu prójimo como a ti mismo", cristianos devotos. Y, como la Biblia no aclara que nuestros prójimos solo sean aquellos que profesan nuestra religión, debemos entender, por tanto, que lo son todos y cada uno de los habitantes de este torturado planeta. Amén, hermanos y hermanas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario